Pareciera un dato irrelevante dentro del documento leído por Hugo Aguilar Ortiz en el acto político del pasado 7 de septiembre en la Corte ante Claudia Shienbaum y los altos funcionarios del Poder Judicial, pero va más allá.
Es la confesión de uno de los más aberrantes despropósitos de la reforma que exterminó la carrera judicial y trajo perfiles improvisados a los órganos jurisdiccionales en todo el país a través de la elección marcada por los acordeones.
El dato que se hizo oficial en voz de quien preside el tribunal más importante del país, revela una gran irresponsabilidad al reconocer que de la evaluación interna practicada por la nueva administración hay 89 juzgadores federales reprobados, según los parámetros del Tribunal de Disciplina Judicial. Reproduzco el texto leído por Aguilar Ortiz: “Para garantizar una justicia de calidad, el Tribunal de Disciplina evaluó de manera cuantitativa y cualitativa, a 851 personas juzgadoras electas, de las cuales 762 resultaron satisfactorias y 89 no satisfactorias”.
Se dio esta cifra con la intención de reforzar la narrativa de acciones positivas durante el primer año de ejercicio, en el que se echó a la calle a casi 800 juzgadores federales con carrera judicial y décadas de experiencia que ganaron su puesto a través de rigurosos exámenes de selección.
No se habló sobre lo que se considera satisfactorio, conforme a estos nuevos parámetros de mediocridad que han exhibido en la práctica cientos de juzgadores federales que fueron designados por su popularidad y no por la sapiencia que debieran demostrar verdaderos peritos en derecho.
Los asesores que redactaron y revisaron el discurso que leyó Hugo Aguilar deslizaron una revelación de escándalo. Ochenta y nueve juzgadores en funciones siguen resolviendo asuntos a pesar de estar reprobados en sus conocimientos básicos. Como si fuera irrelevante, no se informó sobre las acciones inmediatas que se debieron adoptar respecto a los reprobados.
Les puedo asegurar que la impreparación de la mayoría de los 762 que supuestamente recibieron notas satisfactorias es también indignante.
Hay casos en los que oficiales judiciales recién titulados resultaron electos para encabezar un órgano jurisdiccional. En los hechos, hemos sido testigos de casos en los que nuevos jueces de distrito no tienen idea de cómo se conduce una audiencia, ignoran la naturaleza de los procedimientos y también los conceptos más elementales de un litigio para analizar suspensiones de amparo. Ya de las sentencias, ni hablemos porque el declive de la calidad en la justicia es acelerado y catastrófico.
El Poder Judicial de la Federación producto de la reforma está cargado de ideología, es impreparado, más corrupto y carece de autonomía ante el Ejecutivo. Así lo querían y lo consiguieron con facilidad.
EDICTOS
¿Sabían ustedes que de septiembre de 2025 a la fecha, sólo se han presentado en la Corte 3 Acciones de Inconstitucionalidad respecto a leyes federales? Dos ya fueron desechadas y la tercera correrá próximamente la misma suerte. En 1 año, el máximo tribunal ha borrado la afectividad de este tipo de procesos para anular leyes que violan la Constitución. En el sexenio pasado la integración de la Corte, encabezada por Norma Piña, invalidó la mayoría de las leyes impulsadas por AMLO por vulnerar derechos y exhibir violaciones en el procedimiento legislativo. Así de evidente es la decadencia del Poder Judicial.
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