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México, clave en el T-MEC para contrarrestar predominio chino en minerales críticos

No se trata sólo de comercio, esencialmente de litio y cobalto, sino de seguridad nacional y soberanía tecnológica para EU

La competencia global por los llamados minerales críticos —esenciales para la transición energética y la tecnología de defensa— está liderada por un grupo pequeño de naciones que dominan distintas etapas de la cadena de suministro, desde la extracción hasta el refinamiento.

Dentro de este selecto conjunto, China es líder indiscutible no solo por sus reservas, sino por su capacidad de procesamiento, es decir, controla cerca del 90% del refinamiento mundial de tierras raras y una gran parte del litio y cobalto.

Al mismo tiempo, es el mayor productor de 60 minerales críticos según el listado de 2025 y lidera en grafito y tierras raras. Su posición a la vanguardia la ha consolidado mediante inversiones masivas en infraestructura y minas en el extranjero, especialmente en África y América Latina.

Norteamérica y la clave mexicana

La importancia de todo es crucial. Justamente The economist plantea en su más reciente edición (haciendo un símil con los petroestados árabes que en 1973 mantuvieron “al mundo bajo control al detener las exportaciones de petróleo crudo a países a los que acusaban de apoyar a Israel”), que “hoy el peligro reside en que China utilice su control sobre otros recursos naturales para lograr sus objetivos, como apoderarse de Taiwán. Ya demostró su poder al restringir las exportaciones de tierras raras el año pasado”.

Así las cosas, Estados Unidos y Canadá están acelerando esfuerzos para reducir su dependencia de China mediante incentivos fiscales y alianzas internacionales (como el Minerals Security Partnership). EU lidera actualmente cumbres globales para contener la influencia china y asegurar sus propias cadenas de suministro de defensa.

Lo que genera mayor atención es que México es uno de los principales proveedores globales de minerales esenciales que actualmente están bajo el dominio de la cadena de suministro de China. Los recursos clave en México son: cobre y grafito, fundamentales para la infraestructura eléctrica y las baterías de vehículos eléctricos.

Un gran potencial para el T-MEC

Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señalan que México es ya el tercer exportador de minerales críticos hacia Estados Unidos, con una participación del 7.1% (por debajo de Australia que le exporta el 26.3% y Canadá el 10.0%).

Las tierras raras del país han sido identificadas en estados como Sonora, Oaxaca y Chiapas, y se sabe que México posee una riqueza estratégica en 8 de los 60 minerales críticos identificados globalmente en 2025, lo que lo ubica entre los 10 principales productores mundiales de varios insumos esenciales para la tecnología y la energía limpia, como el cobre y el grafito.

Esto también convierte a México es el eslabón logístico y extractivo clave de Norteamérica para competir contra la hegemonía asiática en la transición energética. Por lo mismo, la renegociación del T-MEC, prevista para este mismo año, tendrá a los minerales críticos como uno de los ejes centrales de la agenda.

No se trata sólo de comercio, sino de una cuestión de seguridad nacional y soberanía tecnológica para América del Norte.

Plan de Acción México-EU

México ha pasado de ser un simple extractor a un aliado geopolítico indispensable mediante varias acciones. El pasado 4 de febrero, México y Estados Unidos promulgaron un plan inédito para la extracción y comercio de minerales críticos. Con el anuncio de este Plan de Acción sobre Minerales Críticos se busca crear una cadena de suministro regional que reduzca la dependencia de Asia y establezca mecanismos de comercio preferencial.

Con esto, México se posiciona sin duda como el principal aliado de Estados Unidos para contrarrestar el dominio de China en la región.

Antes, apelando a la soberanía sobre sus recursos, México ha buscado –sin mucho éxito, de acuerdo con distintos informes– que los beneficios de estos minerales se queden en el territorio. A través, por ejemplo, de la empresa estatal Litio para México (LitioMx), el país condiciona la inversión extranjera a la creación de valor local (como la fabricación de baterías en lugar de solo exportar roca).

Igualmente, siguiendo la lógica del nearshoring México no solo ofrece el mineral, sino la cercanía con el mercado estadounidense. Esto lo posiciona como el lugar ideal para refinar y transformar estos materiales directamente en componentes para la industria automotriz y tecnológica.

Con esto, según diversos analistas, México jugar el papel de "puente y escudo" para Occidente: es el puente que garantiza el suministro de materiales para la nueva economía y el escudo que ayuda a diversificar las fuentes de suministro global.

Una renegociación compleja

Sin embargo, en este panorama también hay que considerar algunos temas sensibles que pueden entorpecer las negociaciones del T-MEC.

Una de estos tiene que ver con las reglas de origen y electromovilidad: el T-MEC ya exige que una parte significativa de los componentes de un vehículo se fabrique en la región para evitar aranceles. El conflicto a la vista es que para que un auto eléctrico sea considerado "norteamericano", sus baterías deben contener minerales extraídos o procesados en la región.

La Incertidumbre Jurídica que abrió la Reforma Judicial impacta en todas las áreas del T-MEC. Este será un punto fricción con México. Igualmente, es probable que se discuta la protección de inversiones bajo el capítulo de Solución de Controversias, buscando que México garantice un entorno estable para la extracción privada de estos minerales.

Por otro lado, la Ley Minera en México que ha propiciado la nacionalización del litio y las reformas que limitan las concesiones mineras a empresas extranjeras, son vistas con preocupación por inversores de EU y Canadá.

En lo que hace a estándares ambientales y laborales, a diferencia de los minerales provenientes de África o Asia, los extraídos bajo el T-MEC deben cumplir con normas estrictas de impacto ambiental.

Y finalmente, en materia de derechos Laborales, el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida del T-MEC podría extenderse para vigilar que las minas en México cumplan con la libertad sindical y salarios dignos, evitando la "competencia desleal".