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La vida no vale nada

Ginebra.- “La vida no vale nada, no vale nada la vida, comienza siempre llorando y así llorando se acaba, por eso es que en Guanajuato la vida no vale nada”, dice la canción de José Alfredo Jiménez. Al parecer es la favorita de este y otros gobiernos del país. 

Más de 200 periodistas asesinados en total impunidad, lo que refleja el índice de libertad de expresión en el país desde 2012, al menos ocho feminicidios diarios sin rendición de cuentas, un número indefinido de desapariciones y desapariciones forzadas, una cantidad escandalosa de homicidios dolosos , un número desconocido de muertes provocadas por la violencia y un largo etcétera, es el balance de este y gobiernos anteriores provocados por la violencia generalizada en el país. 

Sheinbaum, en cuestión de la cantidad de personas que han perdido la vida, copia el estilo de AMLO que se quedó corto con las cifras. Ella no sabe ser original, copia lo malo y lo hace mal, es  tan desgarbada que mejor debería invertir su tiempo en encontrar su estilo personal de gobernar, porque en una de esas le funciona y se gana  a la gente con sinceridad, con la cara en alto y sobre todo con hechos. 

A raíz de los desafortunados sucesos de Jalisco y de que el crimen organizado incendió medio país, la respuesta de Sheinbaum fue el silencio, fueron ciertas mentiras, como decir que todo estaba bajo control. El silencio es cómplice. 

Mientras en las cadenas de noticias internacionales como la BBC, CNN y France 24, entre otras, describían un país al borde de una crisis de violencia provocada por los grupos criminales debido a la ejecución de El Mencho, la presidenta no proporcionaba datos duros sobrela cantidad de muertos; referirse a esta cifra, que pudiera parecer amarilla, ayudar a entender la magnitud de la crisis de violencia que se estaba viviendo en gran parte del territorio mexicano. Tampoco fue clara con la cantidad de heridos y el balance de las pérdidas materiales. Ella prefirió ver para otro lado y subestimar la inteligencia de su “pueblo bueno” para el que gobierna. 

Lo mismo hizo AMlO con el recuento de los daños ocasionados en Guerrero tras el paso del huracán Otis. Al igual que su mentor, Sheinbaum no ha ido a los lugares en los que se gestó la violencia, prefiere quedarse al abrigo de Palacio Nacional. Cada quien sus prioridades, eso es evidente. 

¿Qué las familias de los afectados por los ataques de los narcos no merecen compasión? ¿Qué las madres de los criminales abatidos no merecen un abrazo o alguna palabra de consuelo? ¿No que “abrazos no balazos?”

Lo mismo ha pasado con los niños víctimas de cáncer, no sabemos por boca de la presidenta cuántos han muerto por falta de su tratamiento, eso podría calificarse de perverso porque esos niños tenían una oportunidad para vivir y desarrollarse libres de ese padecimiento; me pregunto ¿qué le diría Sheinbaum a una de esas madres que perdieron a un hijo porque al gobierno no le dio la gana de comprar esos tratamientos? Entonces, ¿para qué sirve el dinero si no es para ofrecer un buen servicio de salud a sus ciudadanos? 

¿Y las farmacias vacías? ¿Qué le dice la inquilina de Palacio Nacional a los enfermos terminales que no tienen medicinas para paliar su dolor? ¿Qué palabras encuentra para tratar de darle un poco de aliento a los familiares que han perdido a un ser querido porque no encuentran su medicina por ningún lado? 

La presidenta Sheinbaum cada vez se aleja más del pueblo que votó por ella. Los ha traicionado, para ella no tienen importancia los muertos y queda claro que para ella “la vida no vale nada”. Así tal cual.