En varias ocasiones se especuló sobre la muerte de "El Mencho" y dejó a varios líderes en el camino, antes de que una fuga en su seguridad le llevara a ser capturado
En varias ocasiones se especuló sobre la muerte de "El Mencho" y dejó a varios líderes en el camino, antes de que una fuga en su seguridad le llevara a ser capturado

Se tendría que estar en un sitio aislado del planeta para haber terminado la semana sin saber el nombre, los apodos y la trayectoria de Nemesio Oseguera Cervantes. El fantasma de “El Mencho”, abatido por el ejército mexicano el domingo pasado, recorrió las mesas de desayunos, las portadas de los principales medios en México y el mundo y las mesas de análisis.
Se le consideró como el último gran capo del nivel de Joaquín “El Chapo” Guzmán y de Ismael “El Mayo” Zambada, tanto por su nivel de leyenda del mundo clandestino, como por el poder que acumuló y la enorme recompensa que el gobierno de Estados Unidos le puso a su cabeza, 15 millones de dólares.
Se dice que los grandes narcotraficantes colombianos del siglo pasado “preferían una tumba en Colombia que una celda en Estados Unidos”. “El Mencho” casi lo logra, y mientras “El Chapo” y “El Mayo” pasan sus días en celdas estadounidenses, el cuerpo del michoacano está resguardado por el Estado mexicano en espera ser entregado a sus familiares.
Nacido en Aguililla, Michoacán, el 17 de julio de 1966, y abatido por el ejército mexicano el 22 de febrero de 2026 en el estado de Jalisco, Oseguera Cervantes fue fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), organización criminal que se expandió con velocidad en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y que aprendió rápido a utilizar la violencia como arma para mantener el control.
Bajo su liderazgo, el CJNG fue conocido, como reveló La Aurora de México, por asesinar a sus propios reclutas cuando ellos se negaban a cometer actos violentos. Merari Noemí fue una de los cientos de víctimas de estos tratos, y según contó su mamá, la intimidación a la que podía llegar el cártel no conocía límites.
Después de matarla, Gregorio Lastra Hermida, “El Lastra”, presunto encargado del Rancho Izaguirre, ese campo de exterminio en donde la organización entrenaba y torturaba por igual a los nuevos elementos con los que quería engrosar sus filas, “ordenó que partes del cuerpo de la joven fueran cocinados para que los comieran los nuevos reclutas, además de incinerar los restos. Una advertencia de lo que les sucedería si se negaban a obedecer órdenes”.
Antes de llegar a la cima del mundo criminal, “El Mencho” pasó de ser un pandillero que distribuía heroína en las calles del norte de California en los años 90, a ser un agente de la policía en Cabo Corrientes y Tomatlán, en Jalisco, para regresar a sus orígenes y enfilarse en los rangos del recién creado Cartel del Milenio.
En el 2010, tras la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel y la captura del líder de la organización, Óscar Orlando Nava Valencia, alias “El Lobo”, el cartel se dividió en dos facciones, “Los Torcidos”, con “El Mencho” a la cabeza, y “La Resistencia”.
Como suele suceder en estos casos, ambos bandos se enfrentaron hasta que “Los Torcidos”, lo que después pasaría a llamarse CJNG, se impusieron y mantuvieron el control del estado.
Como tantas cosas relacionadas con el mundo del narcotráfico, los rumores se entremezclan con la información, y la traición con la que se arrebata el poder se inmiscuye en las alianzas entre viejos colaboradores.
En este caso, el rumor dice que Oseguera Cervantes llegó a consolidarse como el principal líder del CJNG tras presuntamente haber entregado las autoridades a su exsocio, Erick Valencia Salazar, “El 85”.
Según la Secretaría de la Defensa, antes de su detención, “El 85” dejó de lado a “El Mencho” para asumir el liderazgo absoluto del cártel. Con lo que no contaba Valencia Salazar era que Oseguera Cervantes se le iba a adelantar.
Es así que en 2012 Valencia Salazar cae preso y su excompañero de filas se consolidó como el máximo líder de la organización criminal.
Este, como tantos otros secretos, rumores e historias, se desvanecieron con los mismos tiros que acabaron con la vida de Oseguera Cervantes, que se llevó con él más de un secreto con los que podríamos entender de mejor manera el mundo criminal que ayudó a forjar.
Bajo el mando de “El Señor de los Gallos”, como también se le conocía, el CJNG no sólo se internacionalizó y forjó alianzas en otros países, sino que también demostró que las organizaciones criminales florecen en todo lo relacionado a la ilegalidad.
Tan es así que se señala al cártel de cometer extorsión, robo de combustible, tráfico de personas, lavado de dinero y hasta fraude inmobiliario. Todos, negocios construidos bajo el amparo de las cuatro letras que aterrorizaron, y todavía infunden miedo, a tantos mexicanos.
Con un perfil bajo permanente, algo que se hace evidente por el hecho de que en todos los medios se veía la misma imagen del capo, algunas de ellas utilizadas por las agencias de Estados Unidos para ofrecer la recompensa por su cabeza, “El Mencho” no grabó videos para agradecerle la entrevista a actores, mucho menos charló con algún periodista mexicano. Sus apariciones públicas evidenciadas con imagen o video fueron inexistentes.
Esto llevó a que en diferentes ocasiones se especulara sobre su muerte. El capo sufría de una fuerte enfermedad renal que lo obligaba a realizarse diálisis todos los días. Su padecimiento se sumó al hermetismo, por lo que la conclusión, aparentemente obvia para muchos fanáticos de la especulación, era la de que había perdido la vida desde hace tiempo.
Aunque este disciplinado silencio autoimpuesto por el líder del CJNG encontró una fuga que permitió que su biografía fuera difundida, en parte, en estofas de narcocorridos que repetían sus gustos por las peleas de gallos, lo confrontaban directamente con el gobierno mexicano y destacaban su carácter sanguinario y violento.
Esos mantras fueron repetidos una y otra vez por Los Alegres del Barranco, quienes, en su canción Soy Mencho, destacaron la manera en la que el narcotraficante se abrió camino en su carrera criminal.
Soy aquel que le peleo al gobierno y que le sobran huevos
Soy aquel que tiene mucha gente peleando el terreno
Soy aquel que a punta de balazos se ganó el respeto
Gabito Ballesteros repitió la fórmula al cantarle Presidente, aunque en esa canción (por más que no nos guste el género, sigue siendo música) ahondó en un aspecto relevante, la expansión a nivel internacional que logró impulsar “El Mencho” al frente de la organización criminal, que ahora quedó descabezada más no desmantelada.
Las armas exportadas me las mandan en paquete
Llegan de Rusia a Jalisco, la línea directa el flete
Tenis Nike, la gorrita p'adelante, Versace los lentes
Mirando para todos lados, fumándome un matagente
El pasado 23 de febrero, un día después del operativo que terminó con la muerte del jefe criminal, el general Ricardo Trevilla conmemoró también a los caídos en el ataque del primero de mayo de 2015, cuando fuerzas del cártel derribaron un helicóptero del ejército que iba en busca de Oseguera Cervantes. De los 18 soldados y policías que se encontraban a bordo, 11 militares y dos elementos de la policía federal perdieron la vida.
Claro que la banda Enigma Norteño lo vio y narró de forma diferente, y, en medio de una mezcolanza del mundo árabe, inmiscuyó entre las letras un recuerdo de la relación que tenía el cártel de las cuatro letras con esa región del mundo.
Modo talibán, lo traigo activado
Al estilo Irak, los cincuenta van por un lado
Todo depende de la ocasión, y hay pa' que se peguen un quemón
Me ando en una granja mientras me busca la DEA
Me ven apostándole a mis gallos de pelea
Puro pa’ delante la nueva generación
Con esas letras se deslizó el recuerdo de que, en septiembre del 2024 al dar a conocer que Rubén Oseguera González, “El Menchito” había sido declarado culpable en Estados Unidos, el Departamento de Justicia remarcó que armamento producido en Irán llegó hasta las manos de los sicarios del CJNG.
“Para derribar el helicóptero, los hombres de Oseguera González utilizaron una granada propulsada por un lanzacohetes de fabricación iraní y un arma de fuego de calibre 50 alimentada por un cinturón. Ambas armas estaban pintadas con las siglas “CJNG” y un patrón de camuflaje de píxeles exclusivo de los sicarios de Oseguera González”, estableció el Departamento de Justicia en su momento.
El lunes pasado, el general secretario mencionó que el armamento utilizado era de origen ruso, lo que dejó ver lo complejo que es el mundo de las redes del armamento en el mundo.
Entre las fuerzas de seguridad y los encargados de perseguir fugitivos se dice que hay que prestar especial atención a los lazos sentimentales. “Todos tienen amantes y familia”. Así fue como se dio la segunda detención de “El Chapo” Guzmán, quien había visitado a sus hijas gemelas, las más pequeñas, también el 22 de febrero (coincidencias de la vida), pero de 2014 en Mazatlán, Sinaloa.
“El Chapo” tardaría en escapar, para volver a ser detenido nuevamente ahora sí de forma definitiva, toda vez que fue llevado a Estados Unidos. Nemesio no tuvo la misma suerte, ni el mismo destino.
En lo que sí coinciden ambos jefes criminales es que, después de la visita de una pareja sentimental que la Defensa tenía plenamente identificada, según detalló el general secretario Trevilla, “El Mencho” fue abatido en una casa de Tapalpa, Jalisco. Si el capo pasó una vida intentando pasar desapercibido, su muerte fue todo lo contrario.
Bloqueos carreteros, camiones incendiados, enfrentamientos entre el ejército y sus sicarios se desataron de inmediato. Muerte, muerte y más muerte, corrupción y traiciones. Eso, entre otros, fue el legado que dejó Rubén Oseguera Cervantes.
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