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Alumnos de escuelas cercanas a Dos Bocas ya presentan daños a la salud; padres han exigido reubicarlas desde hace siete años

En un reportaje publicado por Político MX, se asegura que los chicos de primaria y jardín de niños tienen sangrados nasales, dolores de cabeza y malestar estomacal

Crédito: Político MX.

Madres de familia del municipio de Paraíso, Tabasco, denunciaron afectaciones a la salud de estudiantes y constantes interrupciones en las actividades escolares debido a emisiones, ruidos y episodios de contaminación provenientes de la Refinería Olmeca, conocida como Dos Bocas. La situación fue documentada en un reportaje publicado por el portal de noticias Político MX.

Las denuncias provienen principalmente de padres cuyos hijos estudian en la primaria Abías Domínguez Alejandro y en el jardín de niños Agustín Melgar, dos centros educativos ubicados en la colonia Petrolera, a escasos metros del complejo petrolero.

De acuerdo con los testimonios recabados, los menores presentan dolores de cabeza, sangrado nasal, malestares estomacales y problemas de concentración, síntomas que —aseguran— comenzaron a intensificarse desde que la refinería inició operaciones.

Ruido y olores que interrumpen las clases

Cada mañana, antes de que inicien las clases, madres como Areanna Nava y Cindly Barjau observan con atención las condiciones del entorno. Señalan que el ruido proveniente de las instalaciones industriales y los olores en el aire suelen anticipar si habrá problemas durante la jornada escolar.

Hay días en que se tolera un poco el ruido, pero hay días en que es insoportable. A veces hay que gritar para poder escucharnos”, relató Areanna Nava en entrevista para Político MX.

De acuerdo con las madres, cuando los sonidos o emisiones se intensifican, los directivos escolares activan protocolos informales y comienzan a contactar a los padres para que acudan por sus hijos antes de que concluya la jornada.

Cindly Barjau, madre de tres estudiantes —uno de preescolar y dos de primaria— señaló que esta situación se ha vuelto recurrente.

“Hay niños con dolores de cabeza, malestar estomacal, sangrado de nariz. Ya no se concentran en clase, están pendientes del ruido o del olor”, explicó.

Las constantes alertas y suspensiones parciales de clases, señalan los padres, están afectando tanto la salud de los menores como su proceso de aprendizaje.

Escuelas a metros de la refinería

La Refinería Olmeca fue inaugurada el 1 de julio de 2022 como uno de los proyectos emblemáticos del gobierno federal, con una capacidad de procesamiento de 340 mil barriles diarios de crudo pesado.

El complejo cuenta con 17 plantas de proceso —incluidas unidades de destilación combinada, coquizadora y reformadora de naftas— además de 58 tanques y 38 esferas para almacenamiento, así como una planta de cogeneración eléctrica.

Sin embargo, organizaciones ambientales han advertido sobre la proximidad de los planteles educativos con el complejo industrial.

El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), que asesora a los padres de familia, señaló que ambas escuelas se encuentran a aproximadamente 4.5 metros de las instalaciones petroleras.

De acuerdo con la Norma Mexicana NMX-R-003-SCFI-2011, los centros educativos no deben construirse a menos de un kilómetro de depósitos de combustibles ni a menos de 500 metros de ductos o instalaciones industriales consideradas de riesgo.

Para los padres, la cercanía representa un peligro permanente para los estudiantes.

Uno de los episodios que incrementó la preocupación de las familias ocurrió el 23 de enero de este año, cuando se registró una explosión dentro del complejo industrial.

Madres de familia relataron que tras el incidente se observó una columna de humo negro visible desde las instalaciones escolares, acompañada de un fuerte olor.

“Empezó a llegar un olor muy fuerte. A mí me dio dolor de cabeza y ganas de vomitar. Muchas madres decidimos ir por nuestros hijos”, relató Areanna Nava.

Petróleos Mexicanos (Pemex) informó posteriormente que el incidente fue controlado y que no se registraron daños a trabajadores, al medio ambiente ni a la comunidad.

La empresa indicó que activó su Plan de Respuesta a Emergencias y que la planta fue llevada a una “condición segura”.

Siete años solicitando reubicación

Los padres de familia aseguran que la exigencia de reubicar las escuelas no es reciente. Las gestiones comenzaron desde el inicio del proyecto de la refinería, hace aproximadamente siete años.

Según los testimonios, durante las primeras etapas de construcción las autoridades aseguraron que los planteles serían reubicados como parte del desarrollo del proyecto.

“Desde que se inició la refinería prometieron que iban a reubicar la escuela. Nos confiamos. Pensamos que sí se iba a hacer”, explicó Areanna Nava.

Desde entonces, los padres han presentado oficios y solicitudes ante autoridades municipales, estatales y federales sin obtener una solución definitiva.

Incluso recientemente, durante una visita del gobernador de Tabasco, Javier May Rodríguez, los padres reiteraron su solicitud.

Según relataron, el mandatario señaló que el apoyo podría brindarse si las familias identificaban un terreno viable para construir nuevas instalaciones.

Las familias sostienen que su intención no es oponerse al funcionamiento de la refinería, sino garantizar condiciones seguras para los estudiantes.

“No estamos peleando con nadie ni pidiendo que se cierre la refinería. Solo estamos pidiendo que reubiquen la escuela como lo marca la norma. Los niños tienen que estar en un lugar seguro”, dijo Nava.

Postura de autoridades

Las autoridades estatales han reconocido la complejidad del tema.

El secretario de Gobierno de Tabasco, José Ramiro López Obrador, afirmó que una reubicación de esta magnitud no es sencilla, ya que implicaría también analizar la situación de los habitantes de la zona. “Pedir una reubicación de esta magnitud no es tan fácil”, declaró a medios locales.

Por su parte, el gobernador aseguró que la refinería cuenta con tecnología de última generación y que no existe evidencia de contaminación.

“Dos Bocas es una refinería certificada, no tiene ningún riesgo de contaminación… se maneja que hay contaminación, pero no hay quien demuestre el nivel de contaminación”, afirmó.

El gobierno estatal ha planteado como alternativa la reubicación de la matrícula estudiantil hacia otros planteles.

Pemex, por su parte, informó que implementó en Dos Bocas un programa de monitoreo preventivo para medir la calidad del aire y la radiación térmica en las escuelas cercanas al complejo.

Mientras tanto, la Secretaría de Educación de Tabasco señaló que los padres están en su derecho de cambiar a sus hijos de escuela, aunque también recomendó “aprender a convivir con la refinería”.

A pesar de las respuestas institucionales, las familias continúan con las gestiones para lograr la reubicación de las escuelas.

Los padres argumentan que su demanda busca garantizar condiciones seguras para los estudiantes que diariamente toman clases a unos metros de uno de los proyectos energéticos más grandes del país.

“Fui una de las que empezó esta lucha y la quiero terminar, no por el interés mío, sino por el bien de mis hijos”, afirmó Cindly Barjau.

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