Alrededor de 25 mil toneladas de ajo chino entran ilegalmente a México y otras 25 mil mediante esquemas legales, parte de ellas trianguladas, según la Conajo
Alrededor de 25 mil toneladas de ajo chino entran ilegalmente a México y otras 25 mil mediante esquemas legales, parte de ellas trianguladas, según la Conajo

Al igual que ocurre con el huachicol fiscal en el sector energético, productores del campo mexicano advierten la aparición de un fenómeno similar en el mercado agrícola. El Consejo Nacional de Productores de Ajo denunció la existencia de lo que describen como huachicol agrícola, un esquema mediante el cual las importaciones ingresarían con clasificaciones aduaneras incorrectas.
En entrevista con La Aurora de México, el secretario general del Comité Nacional Sistema Producto Ajo (Conajo), Sergio Narváez Claverán, afirmó que alrededor de 25 mil toneladas de ajo de origen chino ingresan a México de manera ilegal, además de otras 25 mil toneladas que entrarían bajo esquemas legales de importación desde países con tratado comercial, que —según su dicho— parte de estas importaciones serían producto triangulado.
Señaló que esta práctica afecta directamente el mercado nacional, donde estimó una producción aproximada de 109 mil toneladas anuales.
“No nada más somos los ajeros, hemos ido a reuniones donde nos han comentado que hay huachicol de llantas, hay huachicol de zapatos, hay huachicol de ropa, de todo. Las aduanas se han convertido en una coladera de ilegalidad, a todo el mundo nos está estrangulando”, declaró al ampliar el alcance del problema más allá del sector agrícola.
El dirigente sostuvo que el precio del ajo ha disminuido cerca de 40 por ciento en los últimos seis meses y estimó que las pérdidas para el sector podrían alcanzar los 300 millones de dólares en la próxima cosecha.
Afirmó que el costo de producción por hectárea ronda los 430 mil pesos y que la reducción de precios podría provocar que pequeños productores dejen de sembrar el próximo ciclo.

Narváez Claverán aseguró que el ingreso del producto se realiza mediante dos mecanismos: contrabando directo por las fronteras sur y norte, y triangulación documental, donde el ajo se declararía como originario de Perú u otros países con tratado comercial, pero en realidad es de origen chino.
Según su dicho, han detectado cajas con etiquetas que señalan rutas marítimas desde Qingdao, China, hacia Long Beach, California, y posteriormente, su distribución en mercados nacionales. Incluso, afirmó que cuentan con registros de etiquetas y rastreo de embarques.
El entrevistado sostuvo que han acudido a instancias como la Secretaría de Economía, el Servicio de Administración Tributaria y autoridades aduaneras para exponer el caso. Señaló que, tras diversas reuniones, no han obtenido acciones concretas.
“Es una cuestión de voluntad nada más o de no quererle arruinar el negocio a alguien que ellos conocen”, declaró al referirse a la falta de resultados en las investigaciones, por lo que añadió que buscarán una reunión con el secretario Marcelo Ebrard para plantear directamente el tema.
Sobre el origen del producto, el dirigente afirmó que el ajo chino no debería ingresar al país por razones fitosanitarias y sostuvo que no existe protocolo sanitario bilateral que permita su importación directa.
Asimismo, señaló que China concentra entre 70 y 80 por ciento de la producción mundial de ajo, dato que coincide con estadísticas internacionales de producción agrícola.
La cosecha nacional inicia en las próximas semanas, periodo en el que, según sus estimaciones, el mercado estará saturado de producto importado, lo que impactaría el precio interno y la viabilidad financiera de pequeños productores.
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