Presentado en el Centro de la Imagen, la publicación contiene cerca de 170 imágenes, conocidas e inéditas, de la artista de la lente
Presentado en el Centro de la Imagen, la publicación contiene cerca de 170 imágenes, conocidas e inéditas, de la artista de la lente

La tarde del 5 de marzo, en el Centro de la Imagen, la conversación giró alrededor de la fotógrafa Mariana Yampolsky. No se trataba solo de presentar un libro, sino de abrir nuevamente una ventana a la mirada de una artista que dedicó su vida a observar —y a entender— la vida cotidiana en México.
El gesto de fotografiar es una publicación que celebra la llegada de una parte importante del legado de Yampolsky al acervo del Centro. El libro recorre algunos de los temas más representativos de su obra a partir de una idea sencilla pero poderosa, mirar las fotografías no como piezas aisladas, sino como secuencias, como series que revelan cómo la fotógrafa construía sus historias visuales.

Durante la presentación participaron la editora Alejandra Pérez Zamudio, la historiadora del arte Claudia Arroyo, el fotógrafo Gerardo Suter y la coordinadora del libro, Deborah Dorotinsky, además de un mensaje enviado por Valeria Villalobos desde la Universidad Iberoamericana, institución que colaboró en la publicación.
El libro tiene una historia que comenzó antes. En 2024 se presentó una versión digital, pero la edición impresa tiene un significado especial, porque condensa varios años de investigación y el trabajo conjunto de especialistas que han estudiado la obra de la fotógrafa desde distintos campos.

En sus páginas conviven imágenes conocidas con otras menos vistas del archivo de Yampolsky, junto con historias que ayudan a entender su trayectoria y las relaciones que construyó con otras personas creadoras. Su paso por la Academia de San Carlos como alumna de Lola Álvarez Bravo fue decisivo para moldear el carácter y la mirada de la fotógrafa.
Yampolsky sigue siendo fascinante por su diversidad. Sus fotografías se acercan a la vida rural, a la arquitectura popular, a la vestimenta tradicional, a las danzas comunitarias o incluso a escenas inesperadas como la lucha libre. Más que un catálogo temático, su trabajo es un mapa visual de la vida cotidiana en México durante la segunda mitad del siglo XX.

Esa amplitud también se refleja en el libro, cuyos capítulos recorren distintas etapas de su carrera, desde un viaje a Egipto en 1960 hasta imágenes realizadas a finales de los años noventa. Los ensayos analizan temas como la relación entre fotografía, memoria y muerte; la cultura visual de las comunidades campesinas e indígenas; o la forma en que la vestimenta puede leerse como construcción cultural.
Gerardo Suter resaltó la importancia del título y recordó que hace 20 años trabajó en la curaduría de la obra de Yampolsky, gracias a eso conoció el proceso creativo de la artista, algo que para él no es más que “el gesto de fotografiar”.
“Después de ver las hojas de contacto de Mariana Yampolsky descubrí que es ese el primer momento en donde uno conoce lo más profundo de un fotógrafo. Al ser la primera visión que se tuvo de lo real, la imagen está más allá del ideal de perfección. No tiene las tonalidades justas, no está encuadrado e impreso impecablemente. Es la primera interpretación y también es un lugar íntimo que la fotógrafa muchas veces no comparte”, dijo.

La historia de Yampolsky, por sí sola, parece salida de una novela. Nació en Chicago en 1925, llegó a México en 1944 sin hablar español y terminó convirtiéndose en una de las grandes figuras de la fotografía documental del país. Fue la primera mujer en ingresar al Taller de Gráfica Popular, donde convivió con artistas como Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgins y David Alfaro Siqueiros.
Más tarde se formó como fotógrafa y comenzó a recorrer el país con su cámara. De esos viajes surgiría un archivo monumental de más de 50 mil imágenes.
Hoy, parte de ese legado vuelve a circular en forma de libro. Y al hojearlo, más que una retrospectiva solemne, aparece algo mucho más cercano, la persistencia de una mirada curiosa, horizontal y profundamente interesada en las personas.
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