Donald Trump ha pasado desde el 28 de febrero en una mentira permanente sobre la guerra, a los estadounidenses y al mundo, según un análisis publicado por el Consejo Editorial del diario The New York Times.
De acuerdo con el texto, “Trump ha difundido una serie de falsedades sobre la guerra. Ha afirmado que Irán desea entablar negociaciones, aunque su gobierno no muestra ninguna señal de ello. Ha asegurado que Estados Unidos ‘destruyó el 100% de la capacidad militar de Irán’ mientras Teherán continúa causando estragos en toda la región”.
Dos semanas después de la incursión armada que comenzó en conjunto con Israel, el presidente de Estados Unidos declaró que la “la guerra estaba prácticamente terminada, mientras solicitaba refuerzos de todo el mundo”.
El grupo de periodistas independientes a la redacción del diario expresan: “Mentir es, por supuesto, algo habitual en el Sr. Trump. Su carrera política comenzó con una mentira sobre el lugar de nacimiento de Barack Obama, y ha mentido sobre sus negocios, su fortuna, el tamaño de la multitud en su investidura, su derrota en las elecciones de 2020 y mucho más”.
Hacen referencia a un recuento que en su momento hizo la cadena de noticias CNN en el sentido de que en la primera parte de su mandato, Trump emitía ocho afirmaciones falsas al día.
“Mentir sobre la guerra es particularmente corrosivo. Cuando un presidente da a entender que la verdad no importa en tiempos de guerra, alienta a su gabinete y a sus generales a engañar al país y entre sí sobre el desarrollo del conflicto. Crea una cultura en la que los errores fatales e incluso los crímenes de guerra pueden volverse más comunes”, dice el editorial.
El texto no deja de lado la gravedad que implica un régimen asesino como el de los clérigos iraníes, pero lo cierto es que las mentiras no han ayudado a esta incursión.
“Podría argumentar, con fundamento, a favor de confrontar al régimen ahora, especialmente para impedir que amenace a sus vecinos y, sobre todo, que desarrolle un arma nuclear. Somos escépticos, pero reconocemos que existen argumentos válidos.
“En cambio, ha mentido sobre los motivos de la guerra y sobre su desarrollo, en un aparente intento de disimular su mala planificación y la dudosa base de la guerra”, añade el texto.
La justificación de Trump para ir a la guerra fue de inicio que Teherán seguía enriqueciendo uranio, y que ya habían atacado sus capacidades nucleares, pero “la afirmación de la aniquilación es falsa: Irán conserva aproximadamente 440 kilogramos de uranio altamente enriquecido, cantidad potencialmente suficiente para 10 ojivas nucleares.”
Para los que firman el documento publicado en NYT, “las mentiras han continuado desde entonces. Días después, el Sr. Trump afirmó que el ejército estadounidense contaba con un suministro prácticamente ilimitado de municiones de alta tecnología. Sin embargo, el Pentágono tuvo que retirar armas de Corea del Sur para mantener sus operaciones en Oriente Medio. También aseguró que nadie creía que Irán tomaría represalias atacando a países árabes. El lunes, declaró que ni siquiera los mayores expertos pensaban que fueran a atacar a los países vecinos. En realidad, algunos expertos habían advertido precisamente de este escenario”.
Otra de las grandes mentiras ocurrió el 7 de marzo, cuando “Trump afirmó, con su habitual despreocupación, que un ataque contra una escuela primaria en la ciudad de Minab durante las primeras horas de la guerra ‘fue perpetrado por Irán’. El ataque causó la muerte de al menos 175 personas, la mayoría niños. El ejército estadounidense llevó a cabo una investigación y concluyó preliminarmente que un misil estadounidense impactó por error en la escuela”.
“Este patrón recuerda a las guerras de Vietnam e Irak, donde pequeñas mentiras se convirtieron en grandes atrocidades, como las masacres encubiertas de My Lai y Haditha. Las consecuencias de esas falsedades fueron duraderas. La fe de los estadounidenses en el gobierno nunca se recuperó de los engaños de Vietnam. Y la segunda guerra de Irak, que la administración de George W. Bush justificó con el pretexto de supuestas armas de destrucción masiva, representa el inicio de nuestra cínica era política moderna. Desde que comenzó esa guerra en 2003, todas las encuestas de Gallup sobre el rumbo del país han demostrado que la mayoría de los estadounidenses están insatisfechos con él”, remata el editorial.
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