Ginebra.- "Les voy a pedir que no pregunten nada relacionado con la fiscalía", dijo la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a los periodistas en su conferencia mañanera del 24 de marzo. Ese día tuvo como invitada especial a la fiscal general de la República, Ernestina Godoy. Suena raro, ¿verdad? Lo que estaba pidiendo la doctora en una conferencia de prensa a la que asistió una de las figuras más importantes del gobierno cuatrotero, es que no pregunten. Es realmente inenarrable, al parecer inocentón, pero realmente peligroso.
¡No se le vaya a hacer costumbre!
"Les voy a pedir que no pregunten nada relacionado con la fiscalía, porque no viene aquí para eso y ella ya tiene sus propios espacios para contestar cosas relacionadas con la fiscalía" , explicó Sheinbaum.
Y mis preguntas son: ¿Por qué no quiso que le pregunten, si para eso son las conferencias de prensa? ¿Por qué habla por ella? Me imagino que la fiscal tiene el tamaño para lidiar con la prensa, negarse a contestar preguntas y decir de su ronco pecho lo que le venga en gana.
Si la presidenta no quería que cuestionaran a Godoy, pues ¿para qué la invita?
Me imagino que los periodistas tendrían varias preguntas que hacerle a la funcionaria porque la justicia en el país no es exactamente un jardín de rosas y la situación en México, además de las relaciones con Washington y la dictadura cubana, son bastante complicadas.
Así como si nada, la presidenta limitó el derecho a la libertad de expresión de los asistentes y además, condicionó las preguntas de los colegas limitándolas al anuncio que llevó Ernestina a la mañanera, que por cierto es de celebrarse: la propuesta de ley para prevenir, investigar, sancionar y reparar el daño por el delito de feminicidio. Cualquier avance que se haga en esa vía en favor de las víctimas es bienvenido, pero hacerle preguntas a Godoy sobre la fiscalía y el anuncio de la propuesta de ley no son mutuamente excluyentes. En realidad se puede preguntar de todo, no hay pregunta mala, ni pequeña, ni estúpida.
Pero, en esa ocasión la presidenta dio la orden: no pregunten... ¿qué sería lo que no quería contestar? ¿Qué temía que le preguntaran? Eso sí que me da curiosidad.
El derecho a la libertad de expresión está consagrado en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, es un derecho humano que ningún gobierno debe coartar o limitar, asimismo todos tenemos derecho a la manifestación, a la información y a la prensa libre e independiente.
Los ciudadanos deben exigir estos derechos, los mexicanos debemos defenderlos con los dientes porque en las dictaduras ese es el primer derecho que se elimina, además de la justicia. No podemos normalizar la censura, la violación de derechos humanos, el abuso, las prácticas autoritarias, la mentira, ni la represión. Ya sabemos que si a los populistas les das la mano, se toman hasta el pie. Que no se nos olvide.
Mientras tanto, si la presidenta tiene dudas sobre lo que significa la libertad de expresión, le puede preguntar a los amigos de Artículo 19 o de la ONU. Estoy segura que ellos le darán respuesta a todas sus preguntas, sin enojarse, sin limitar, ni hacer panchos como el de esa triste y desafortunada mañanera. Qué desgracia.
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