La excanciller fustiga cómo México ha perdido presencia a nivel internacional, por las malas decisiones internas, en Conversaciones para decidir con libertad
La excanciller fustiga cómo México ha perdido presencia a nivel internacional, por las malas decisiones internas, en Conversaciones para decidir con libertad

La excanciller Claudia Ruiz Massieu lanza una advertencia directa en Conversaciones para decidir con Libertad de La Aurora: México no sólo enfrenta un entorno internacional adverso, sino que llega tarde, desdibujado y sin estrategia al reacomodo global que ya está en marcha.
“Esta confluencia de coyunturas y disrupciones a nivel global encuentran a México ausente de los escenarios”, declara la diputada federal, en conversación con Pablo Hiriart y Julián Andrade.
No se trata de una metáfora, dice, el país dejó de sentarse en las mesas donde se construyen acuerdos, alianzas y reglas del juego, “dejamos de participar… y hoy no somos relevantes”.
Insiste en que “antes sí éramos muy proactivos, muy reconocidos, teníamos un papel pues casi automático, ganado, no solo por el tamaño de una economía que tenemos… sino por lo que hacíamos activamente, porque estábamos ejerciendo un liderazgo, entendiendo las asimetrías con otros países, particularmente con Estados Unidos”.
Para Ruiz Massieu, el problema no es únicamente la coyuntura, sino una decisión acumulada de política exterior, empezando por las ausencias del expresidente Andrés Manuel López Obrador en los foros internacionales.
“Dejamos de participar en todas esas mesas globales… hoy no estamos actuando en la construcción de los procesos”, añade la exsecretaria de Turismo.
México pasó de ser un actor confiable y proactivo a uno marginal y ese vacío —advierte— ocurre en el peor momento posible, justo cuando el orden internacional se fragmenta y las potencias redefinen sus alianzas.
El señalamiento más severo es la falta de visión pues, insiste Ruiz Massieu, “no veo que estemos actuando con anticipación estratégica, con lectura de escenarios estratégicos”.
Mientras otras economías —desde Canadá hasta India o Vietnam— ajustan su posición para aprovechar la coyuntura, México permanece reactivo, sin claridad de rumbo.
Incluso frente a la crisis energética global derivada del conflicto en Medio Oriente, el país no está capitalizando oportunidades, añade, “hay otros países que lo están aprovechando mejor… mandamos señales de poca confianza”.
El rezago internacional no es aislado, para la exsenadora está directamente vinculado a las decisiones internas, y lo plantea sin rodeos: “Cuando mandas señales de que no te importa el Estado de derecho… hacia afuera ya no eres confiable”.
El resultado es una percepción internacional deteriorada y, aunque el país sigue siendo atractivo por su tamaño y ubicación, la incertidumbre jurídica y política limita su potencial.
En este contexto, la relación con Estados Unidos se vuelve más áspera y asimétrica, advierte la exsenadora, “ahora tenemos un socio que nos exige, nos acorrala, nos pone contra la pared”.
El cambio es estructural, ya que Washington dejó de negociar por carriles separados y mezcla comercio, seguridad y migración en una sola presión. México, en contraste, llega sin herramientas.
Sobre su visión frente a la renegociación del TMEC, responde que este proceso se antoja “complicado, ya que en general en el mundo la tendencia es a los tratados bilaterales y algunos regionales. Creo que Estados Unidos va a seguir buscando replantearlo. Creo que no va a ser fácil, creo que no se va a lograr en general poder llegar a un arreglo en julio”.
Ruiz Massieu ve viable que se prolongue como una ventaja para México, “porque no va a ser un buen año para el presidente de Estados Unidos… por las elecciones intermedias, porque va a subir el costo de la vida y eso le va a presionar a su base electoral”.
“Creo que estamos entrando en una negociación con mucha presión… sintiéndonos muy acorralados”, y anticipa riesgos concretos: “Se nos está exigiendo ceder demasiados sectores”.
Y cuestiona la estrategia, "no queda claro qué papel está jugando el sector privado” y por ello recomienda “no buscar cerrar rápido… eso implicaría que estamos cediendo demasiado”.
Para la legisladora es vital tener claro que “Estados Unidos sabe bien que negociando uno a uno y poniéndonos contra la pared, pues seguramente quizá lleguemos a hacer más concesiones de las que haríamos si nos sintiéramos más fuertes. Creo que se nos olvida a veces vernos como nos ve el mundo”.
El diagnóstico interno es igual de severo. Ruiz Massieu describe una economía atrapada en la que el diagnóstico es que “no crecemos… la inflación… la mayor informalidad cada vez también”.
A esto se suma, insiste, una presión fiscal creciente con “más deuda, más deuda, más deuda”, lo que se debe a un problema estructural, ya que el Estado no está invirtiendo en productividad.
En este contexto, la reciente decisión del Banco de México de bajar tasas de interés, en contra de la tendencia global, abre un frente delicado.
Ruiz Massieu analiza al respecto que “pareciera… que hay criterios políticos promoviendo este tipo de decisiones. Esta es una fortaleza que debiéramos proteger con todo”.
Y eleva el tono al plantear que "si ya no confiamos en el Banco de México, no digo que lo tengamos que hacer, es una gran institución, pero si llegamos a ese punto, sí la crisis del país puede ser irreversible.
Para la diputada estamos ante un escenario que “encuentra a un gobierno mexicano atrapado en sus propias contradicciones, con pocas capacidades institucionales”.
El problema, insiste, no es aislado, forma parte de un patrón ya que “no han dudado en golpear la institucionalidad… acabar con órganos autónomos… con la división de poderes”.
Y sacude al decir que esa dinámica tiene efectos inmediatos hacia afuera, porque “cuando mandas señales de que no te importa el Estado de derecho… ya no eres confiable”.
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