Aislamiento. Para Brenda Valenzuela Gil, madre buscadora de su hijo Carlos Emilio, el informe del Comité de la ONU contra las desapariciones forzadas, “es un espejo de lo que estamos viviendo” en vastos territorios de México. La opinión independiente y los especialistas en derechos humanos les atribuyen rigor a las investigaciones del comité, precisión en el basamento de sus conclusiones jurídicas y pertinencia a su resolución de llevar el tema de la crisis forense (70 mil cadáveres sin identificar) y de desapariciones forzadas en nuestro país, a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
¿Solitaria o mal acompañada? El gobierno de la presidenta Sheinbaum se va quedando solo, aislado de la realidad nacional y del mundo de la democracia y la legalidad. Pero la presidenta no aparece precisamente sola, sino muy mal acompañada. Así lo muestra la ‘estrategia’ -o la reacción rutinaria del septenio- de negar malos resultados y repartir culpas y responsabilidades. Sin embargo, la acusación de tendenciosa, levantada por el gobierno -y la movilización de sus porristas, como la CNDH- contra el comité parece la reacción de un acusado que se sabe culpable y antes que enfrentar sus responsabilidades arremete contra el tribunal. Su “refutación” de los hechos descritos en el informe confronta al régimen no sólo con el comité, sino con los numerosos familiares de víctimas que ofrecieron sus testimonios para configurar este “espejo de México”.
No le aportan. Ante el desafío histórico del escudriñamiento internacional de esta grave crisis que podría generar cargos de lesa humanidad al régimen, el staff presidencial, preponderantemente herencia de López Obrador o, como se insiste, la voz directa de Palenque, no le puede aportar más a la, de por sí, ideologizada presidenta, que la repetición de una narrativa fatigada de negación de la realidad y de descalificación de quienes la exhiben.
Recomendar Nota
