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La aprobación de Sheinbaum, según Morning Consult, se mantiene en 47%

La desaprobación está en 45%; en el sondeo de Bloomberg alcanza 54% de aprobación, mientras en encuestas nacionales rebasa los 70 puntos

Crédito: Presidencia de México

A poco más de un año y medio de haber llegado al poder, la narrativa de una alta popularidad para la presidenta Claudia Sheinbaum se resquebraja cuando se revisan, sin filtros, las distintas mediciones disponibles. El dato más reciente de Morning Consult, con corte a abril de 2026, la coloca en 47% de aprobación frente a 45% de desaprobación, un empate técnico que contrasta con la idea de un respaldo sólido y sostenido.

La cifra no es menor. Se trata de una medición global que compara bajo la misma metodología a líderes de distintas regiones. En ese ranking, Sheinbaum aparece lejos del 70% que mantiene Narendra Modi y se ubica en un punto medio donde la aprobación ya no es dominante, sino frágil. Más que un dato aislado, es el punto más reciente de una tendencia descendente.

El retroceso se puede rastrear con claridad. En septiembre de 2025, durante su primer informe de gobierno, la presidenta alcanzaba 55% de aprobación. Siete meses después, el descenso es de ocho puntos, una caída consistente que marca el inicio de una etapa distinta en su administración.

Sin embargo, la lectura cambia dependiendo de la encuesta que se observe. Mientras Morning Consult –encuestadora favorita del anterior presidente de la 4T, Andrés Manuel López Obrador— registra 47%, otras mediciones ofrecen cifras considerablemente más altas.

La mayoría de las encuestadoras de medios nacionales transitan entre el 65% y el 70% de aprobación, mientras que el ejercicio de AtlasIntel para Bloomberg la ubicó en 54%. La diferencia entre el dato más alto y el más bajo alcanza los 23 puntos, una brecha que rebasa cualquier variación metodológica razonable.

Incluso dentro de las encuestas más favorables, la tendencia no es positiva. Algunas marcan una caída de 72%, en febrero, al 70% en marzo, lo que implicó la pérdida casi inmediata del efecto político generado por la caída de Nemesio Oseguera, “El Mencho”. En paralelo, AtlasIntel reportó no sólo una reducción en la aprobación, sino un aumento de 10 puntos en la desaprobación en lo que va del año.

Hay, además, un dato que fractura el relato de alta popularidad y que se refiere a la percepción de inseguridad. Según los mismos estudios, ésta pasó de 60% a 79%, un incremento de 19 puntos en un contexto donde los reportes oficiales insisten en mejoras.

La relación con Estados Unidos, marcada por tensiones con Donald Trump en materia comercial; las presiones en seguridad; y un entorno económico con previsiones de crecimiento de apenas 1.3% para 2026, han configurado un escenario menos favorable que el del arranque de su administración.

Aun así, la narrativa política ha optado por destacar los datos más altos y minimizar los que muestran deterioro. El resultado es una percepción pública fragmentada en la que, por un lado, están las encuestas que sostienen niveles de aprobación elevados; por otro, mediciones comparables internacionalmente que muestran una presidenta en terreno de empate técnico.

El fenómeno no es exclusivo de México. Líderes como Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei también han registrado caídas recientes en su aprobación; pero en esos casos, las mediciones tienden a converger. En México, por el contrario, la dispersión de cifras abre un margen amplio para la interpretación… y para la construcción de narrativa.

Al final, más que una discusión sobre niveles de popularidad, el caso exhibe un problema de lectura pública de los datos. Porque dependiendo de qué encuesta se observe, la presidenta puede aparecer con 70% de respaldo o con menos de la mitad del país aprobando su gestión. Entre ambas cifras no sólo hay una diferencia estadística: hay dos realidades políticas distintas.

Y en ese contraste es donde se define la historia de fondo, ya que se evidencia una popularidad que ya no crece, que comienza a erosionarse y que, sobre todo, depende cada vez más de cómo se cuenta.

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