La farmacéutica aseguró a los investigadores de la ICIJ que hay un mercado negro activo y que los criminales apuntan directo a medicinas que salvan vidas
La farmacéutica aseguró a los investigadores de la ICIJ que hay un mercado negro activo y que los criminales apuntan directo a medicinas que salvan vidas

El uso de versiones falsificadas del medicamento oncológico Keytruda en México ya provocó la muerte de pacientes, particularmente en el sistema público de salud, donde las brechas de acceso y los altos costos generan condiciones propicias para la infiltración de productos ilegales.
De acuerdo con información documentada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), al menos una persona falleció tras recibir una versión falsa de este tratamiento, según confirmó la farmacéutica Merck & Co. El caso no es aislado, ya que forma parte de una cadena de incidentes que evidencian la vulnerabilidad del sistema de suministro de medicamentos de alta especialidad en el país.
Un paciente mexicano relató a la cadena Univisión que recibió Keytruda falsificado en un hospital público en Yucatán lo que le provocó reacciones adversas que complicaron su tratamiento. La investigación reveló que al menos en el IMSS-Bienestar, en ISSSTE y en el Centro Médico Naval sí se compraron lotes de una versión pirata de dicho medicamento y que las empresas involucradas mantuvieron millonarios contratos con el gobierno.
A ello se suma que las autoridades sanitarias han emitido al menos seis alertas sobre este medicamento, la más reciente en marzo de 2026, en las que se advierte que los productos detectados carecen de trazabilidad y podrían haber sido fabricados, almacenados y transportados en condiciones desconocidas. En total, se han identificado 17 lotes falsificados.
El precio del Keytruda en el mercado legal ronda los 100 mil pesos por vial. En contraste, versiones ilegales se ofrecen por cerca de 30 mil pesos. Esta diferencia no solo evidencia un mercado negro activo, sino que explica por qué hospitales con presupuestos limitados o cadenas de suministro debilitadas pueden convertirse —con o sin conocimiento— en consumidores de medicamentos falsificados.
Según Anthony Zook, vicepresidente asociado de seguridad global de Merck, los grupos criminales han modificado su estrategia y ahora apuntan directamente a medicamentos que salvan vidas.
Este fenómeno se inserta en un contexto global donde, como advierte la Organización Mundial de la Salud, el cáncer seguirá en aumento. Se estima que para 2050 habrá más de 35 millones de casos, un incremento del 77% respecto a 2022. El impacto será mayor en países de ingresos medios y bajos, como México, donde el acceso a tratamientos innovadores sigue siendo limitado.
La investigación internacional The Cancer Calculus, coordinada por el ICIJ junto con 47 medios en 37 países, revela que el modelo de patentes y comercialización ha contribuido a elevar los costos de Keytruda y a restringir la competencia. Esto, a su vez, amplía las desigualdades en el acceso y genera condiciones ideales para la proliferación de falsificaciones.
Mientras Merck & Co. defiende su política de precios bajo el argumento de que refleja el valor del medicamento para pacientes y sistemas de salud, especialistas advierten que los altos costos terminan empujando a instituciones y pacientes hacia alternativas ilegales.
Uno de los hallazgos, como lo publicó este miércoles La Aurora es que no solo los pacientes adquieren estos productos en mercados clandestinos. La investigación documenta que hospitales —incluidos públicos— han sido infiltrados por redes de distribución ilegal, convirtiéndose en clientes involuntarios de falsificadores.
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