La presidenta CSP podría enfrentar el peso dominante de su vecino con imaginación política. Para ser ella y su circunstancia debe responder a Washington con sus mismas armas: usar a la Fiscalía General para pedir la extradición de los principales dueños de la industria armamentística de Estados Unidos para ser juzgados en México. Entre otras cosas, por el ingreso ilegal al país de 600 mil armas letales anuales que causan 75 por ciento de todos los asesinatos.
Que la Fiscalía General haga con los armadores de EU lo mismo que el Departamento de Justicia al solicitar la extradición de Rubén Rocha Moya y nueve más. La iniciativa difícilmente avanzaría, como tampoco prosperó la demanda de México contra armadores en un juzgado federal de Boston por 10 mil millones de dólares, pero sentó un precedente. Encontrar iniciativas para una corresponsabilidad judicial y diplomática que emparejen la extradición.
Esta propuesta va en sentido contrario al señalamiento de CSP de que la fiscalía de un país investigue y juzgue a políticos de otras naciones.
CSP ha insistido en la defensa de la soberanía del pueblo, y la unidad nacional ante el injerencismo. La oratoria patriótica es útil para un día, quizá dos a lo más. Repetir los mantras soberanos desgastará la retórica oficial. Su estrategia defensiva carece de visión y sin ideas no hay política. Pese a lo delicado de la relación, parece que CSP se dirige al morenismo más que a la ciudadanía en general.
Muchos mexicanos esperaron ad infinitum que la Fiscalía General juzgara a Rocha Moya y su grupo por la narcoelección que operó el crimen organizado en Sinaloa para llevarlo a la gubernatura. Rocha fue protegido por AMLO, por CSP después y ahora México está en el banquillo por la narcopolítica. CSP pide unidad nacional, pero polariza al condenar a los conservadores mexicanos “que se cuelgan del exterior”.
CSP pide pruebas contundentes a EU contra Rocha Moya porque en la extradición aparecen testigos “que no sabemos quiénes son”. Lejos de condenar, AMLO festejó y amplificó el juicio en NY de Genaro García Luna para relacionarlo con Felipe Calderón. El policía fue condenado a 38 años, sin importarle que sus acusadores anónimos resultaron ser narcotraficantes y judiciales.
Al cerrar la semana, CSP habló de sí misma en 3a persona quizá para proyectar autoridad: la presidenta está fuerte, sólida y muy segura, dijo.
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