Esta semana conocimos un dato del INEGI que muchas personas y empresas ya venían sintiendo: el crecimiento del PIB per cápita del primer trimestre de 2026 fue negativo, tanto frente al trimestre previo como al año anterior. Donde más se ha resentido es en la generación de empleo formal. La creación anual de empleos registrados ante el IMSS fue de 790 mil trabajadores en marzo de 2023, pero sólo de 259 mil en marzo de 2026. Otro dato: al inicio de 2026 hubo 26 mil patrones menos registrados ante el IMSS.
Lo que sí ha crecido es la informalidad. En un año la tasa pasó de 54 a 55 por ciento, llegando a poco más de 33 millones de personas (de un total de 60 millones ocupadas). Cuando se cierran las puertas del empleo formal, la gente tiene que buscar opciones como pueda. Poner un puesto de quesadillas en la vía pública puede ser una de ellas.
Este dato del INEGI salió el mismo día que el Observatorio Social CEEY (Centro de Estudios Espinosa Yglesias) publicó su estudio Evolución de la pobreza 1950-2024 en México: aciertos y pendientes para la movilidad social y la igualdad de oportunidades, elaborado por Raymundo Campos, director del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México y por el autor de esta columna.
El estudio reconoce que la pobreza en México se ha reducido de casi 90% en 1950 a 35% en 2024. Hubo tres periodos claros de reducción: 1956-1984, 1996-2006 y 2014-2024. Analizar la pobreza en el largo plazo permite aprender más que hacerlo en medio de los debates políticos de corto plazo que surgen cada vez que se publican cifras nuevas.
En estos 75 años, gobiernos del PRI, del PAN y de Morena han logrado reducir la pobreza con distintos instrumentos de política pública. Vale la pena aprender de esas experiencias, aunque las haya hecho un gobierno que no sea de nuestra preferencia. Entre 1956 y 1984 los factores clave fueron el crecimiento económico y la expansión de servicios educativos y de salud. Entre 1996 y 2006 hubo crecimiento (aunque menor), un mercado laboral dinámico impulsado en parte por el TLC y la creación del programa Oportunidades. En 2014-2024 el factor más relevante fueron los incrementos del salario mínimo por arriba de la inflación, iniciados en 2017 pero con mayor fuerza desde 2019, lo que elevó la masa salarial.
Es una buena noticia que, en el balance de 75 años, la pobreza haya disminuido. Pero la pregunta relevante es qué pasará a partir de 2024, con un crecimiento económico tan débil. Algunos podrían decir que no importa, porque la pobreza bajó desde 2018 con poco crecimiento. Sin embargo, la evidencia de México en largo plazo y de otros países es clara: el crecimiento económico importa, y mucho. Cada vez será más difícil reducir la pobreza sin él.
Si el presupuesto para programas sociales es limitado y el salario mínimo está cerca de su techo como herramienta para mejorar ingresos, la conclusión es difícil pero evidente: sin crecimiento económico, sin creación de empleos, la reducción de la pobreza podría frenarse.

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