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Se cae la economía

El crecimiento económico no es un proceso lineal ni responde a una fórmula única para todos los países. En México, el PIB cayó 0.77% en el primer trimestre de 2026 y el PIB per cápita se mantiene estancado con una variación de -1.38%, respecto a 2018. A pesar de que México cuenta con una base industrial sofisticada, tratados de libre comercio, recursos naturales, bono demográfico y demás condiciones que deberían impulsar al PIB, simplemente no logra dar el salto.

México cuenta con alta complejidad económica debido a tantos años de comercio con Estados Unidos, en los que el país pasó de producción de maquila, a producción de alto valor agregado con cadenas productivas estrechamente vinculadas con las de Estados Unidos. Esa complejidad económica, junto con la urbanización le han permitido mantenerse “a flote” sin que se desplome el PIB. Pero eso no es suficiente, pues un país donde el PIB per cápita no crece, está condenado a irse deteriorando poco a poco. En este contexto, un estancamiento económico puede ser más peligroso que una recesión, puesto que las autoridades reaccionarían ante una recesión con medidas extraordinarias, pero ante un estancamiento esperan que la economía repunte por sí sola, algo que no va a suceder.

La trampa de estancamiento económico en la que está México se debe en gran parte al debilitamiento de las instituciones, que ha provocado incertidumbre. Esa incertidumbre ha frenado proyectos de inversión y la contratación de personal en la formalidad. Así, el debilitamiento de las instituciones ha sido el gran error de México. Esto inició desde la cancelación de la construcción del aeropuerto en Texcoco y continuó con una serie de reformas que cambiaron al sistema judicial y desaparecieron a organismos autónomos. Con el debilitamiento de las instituciones y la inseguridad pública se ha afectado la percepción de Estado de derecho.

De hecho, el índice de Estado de derecho del World Justice Project muestra que los países desarrollados mantienen niveles de certeza jurídica con promedios cercanos a 0.80 (en un índice del 0 al 1) y México se encuentra rezagado en un nivel de 0.40. Bajo este escenario, si México lograra un aumento de 0.40 puntos para alcanzar el estándar de las economías avanzadas, el PIB per cápita tendría un repunte de 78.85%, manteniendo todo lo demás constante. Es decir, la falta de certeza jurídica está definiendo el entorno de baja inversión en México. A esto se suma la alta informalidad laboral y que la urbanización tiene margen para mejorar, tanto en infraestructura como en concentración de capital y talento, para impulsar la productividad.

De hecho, la inversión fija bruta acumula a febrero (último dato disponible) 18 meses consecutivos con caídas al hilo desde el periodo entre noviembre de 2018 y febrero de 2021, cuando se contrajo durante 28 meses consecutivos. Al interior, la inversión en maquinaria y equipo cayó 9.10% en febrero, hilando 15 meses a la baja y siendo la caída más profunda para un mes igual desde 2020 (-9.12%) y previo a ese año, desde 2009 (-23.86%). Para 2026 se estima que la inversión fija en México registrará una caída de 2%, sumando dos años consecutivos a la baja, algo que solo ha ocurrido en dos ocasiones: 2001-2002 y 2019-2020. Esto sugiere que la capacidad productiva de la economía se ha erosionado y con esto, el PIB potencial es menor lo que implica que, si México crecía antes a tasas anuales de 2% por año, difícilmente se podrán alcanzar ahora.

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