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Calificación al límite

Las agencias de calificación crediticia son organizaciones dedicadas a evaluar el riesgo de impago del financiamiento otorgado al sector público y al sector privado. Sus calificaciones (ratings) miden la solvencia de países, gobiernos y empresas y son una referencia para las decisiones de inversión. De ahí la importancia de sus calificaciones para todos los agentes económicos.

El 12 de mayo, la agencia calificadora Standard & Poor’s (S&P Global Ratings) ratificó la calificación de la deuda soberana de largo plazo en moneda extranjera de México en “BBB”, pero pasando de una perspectiva estable a negativa, con lo cual el país mantiene el grado de inversión, pero reconoce un aumento del riesgo de resultados fiscales débiles (déficit y deuda), así como la persistencia del lento crecimiento. Al respecto, el 10 de abril, otra agencia calificadora Ficht Ratings, otorgó una calificación similar de “BBB-".

En ambos casos, la calificación dada al país lo ubica en el límite, a un escalón, de caer en una calificación de grado especulativo y vulnerabilidad, lo que implica mayor desconfianza en el desempeño de la economía y un incremento en el costo del financiamiento.

En esta perspectiva, la SHCP puso el acento en el reconocimiento dado por la calificadora a la política macroeconómica y al esfuerzo de contención de la deuda y del déficit, a la relativa estabilidad política, a “la autonomía y credibilidad del banco central”, así como a “la resiliencia de la posición externa de México”.

No obstante, pese a la visión del “vaso medio lleno”, es innegable que el esfuerzo fiscal realizado no es suficiente para garantizar una calificación favorable para los próximos meses. Igualmente, los compromisos realizados por el sector privado han sido hechos aislados, sin una visión global de crecimiento y sin el acompañamiento de una estratégica inversión pública.

Agregando que una tercera agencia calificadora, Moody’s, le asigna al país una calificación de “Baa2”, con tendencia negativa, el que México conserve el “grado de inversión” de ocho agencias es favorable, pero hay que reconocer que se está a punto de perderlo, con todas las consecuencias que traería de mayor costo financiero e incertidumbre.

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