El informe trimestral del Banco de México reconoce la debilidad del crecimiento y el contexto de incertidumbre que actualmente se percibe, aunque se cuida de señalar factores internos desfavorables como la percepción de los empresarios de la debilidad del Estado de derecho, las consecuencias de la elección judicial y el tema de la inseguridad, el banco le da un peso importante a la relación con Estados Unidos para explicar la incertidumbre. Por ello la renegociación del T-MEC, tanto por resultados, como por el tiempo que lleve la negociación, estarán presentes en el ánimo de los inversionistas durante estas semanas.
Los expertos concluyen que es un hecho que habrá aranceles, pero su nivel dependerá de los acuerdos en materia de reglas de origen y de las decisiones de las empresas estadounidenses instaladas en el país, para garantizar integración e inversión en ambos lados de la frontera y así aprovechar la ventaja de producir en México y también mantener sereno a Trump con una mayor inversión y presencia industrial en su país.
Por otra parte, se aprecia que la negociación, tal y como lo quiso el presidente de EU, es bilateral. Por un lado, hubo reuniones previas y formales EU-Canadá y EU-México como la reciente, por lo tanto, es previsible que no haya un frente común Canadá-México frente al otro socio del T-MEC, es decir no parece una negociación trilateral.
El futuro del T-MEC es uno los principales riesgos para el crecimiento que enfatiza el banco central, el cual redujo sus previsiones de crecimiento a 1.1% anual, pero también lo es la reducción de las calificaciones crediticias, pues para las calificadoras un menor crecimiento, es fragilidad económica y menor recaudación fiscal, mayor crecimiento del gasto que del ingreso es mayor déficit y deuda.
Otro factor interno preocupante es la previsión del banco de una insuficiente creación de empleos formales para 2026 (260 mil a 460 mil puestos) y para 2027 (400 mil a 600 mil puestos); además, si consideramos la calidad del empleo y sus remuneraciones, habría que preguntarse si con la plantilla laboral actual podremos integrarnos ventajosamente a un T-MEC.
Recomendar Nota
