Acapulco, Gro.- La vida al interior de Morena en Guerrero se ha tornado una vorágine. Rumbo a las elecciones de 2027, la unidad de Morena enfrenta su prueba más ácida, las fracturas internas han escalado al igual que en el resto de los 17 estados clave, donde la lucha por gubernaturas, alcaldías y reelecciones ha desatado una ola de señalamientos públicos que incluyen el uso indebido de recursos y presuntos nexos con grupos delictivos.
A 24 días -22 de junio- de que inicie la primera etapa del proceso interno que definirá la designación de candidatura al gobierno de Guerrero, del famoso decálogo de reglas aprobado el 9 de marzo por el Consejo Nacional, se eliminó de última hora el punto de “Campañas anticipadas o promoción de imagen”. El escenario político está revuelto y sin rumbo.
La incipiente disputa interna por las candidaturas se ha comenzado a asomar, principalmente por la gubernatura y alcaldías de los principales municipios del estado que renovarán gobiernos, fingiendo un discurso de unidad, frente que requiere reglas claras antes de que la competencia se acalore demasiado dentro del partido oficial.
Aunque el presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo, advirtió desde mayo que las aspiraciones no deben convertirse en conflicto, la realidad en el Congreso de Guerrero y redes sociales refleja una historia distinta: una “guerra de lodo” que ya es pública.
Los aspirantes y la mayor parte de los chairos están convencidos de que la designación saldrá de la encuesta que realizará Morena, pero se olvidan de que también el Poder Ejecutivo manejará su encuesta para nombrar a los coordinadores estatales y municipales, que posteriormente serán los candidatos o candidatas a gobernador.
Morena está midiendo la temperatura para aplicar en los estados la misma fórmula que llevó a la Presidencia a Claudia Sheinbaum: las precampañas partidistas que anteceden a las precampañas marcadas por la autoridad electoral.
Es decir, que los aspirantes a candidatos de Morena y de sus partidos aliados PVEM y el PT, transformados en corcholatas -nombre que les dio Andrés Manuel López Obrador-, estén en campaña permanente, con el foco público encima -y la atención también- mucho antes del banderazo oficial del Instituto Nacional Electoral (INE).
Si realmente se va a designar candidato (a) a través de la famosa encuesta, tan cantada y falta de credibilidad, Guerrero ya tienen candidato, Félix Salgado Macedonio, único reconocido en los 86 municipios, popular y carismático, que reúne un buen capital político, pero el que mayor negativo tiene, según los analistas políticos.
Pero Morena aún no ha fijado esas reglas ni esos tiempos, lo que ha llevado a quienes aspiran a una candidatura empiecen ya asomarse a una contienda entre correligionarios.
Algunos aprovechan la falta de lineamientos para abrirse paso en la búsqueda del voto ciudadano y otros se contienen, pero acusan de inequidad en la carrera.
Este escenario ha llevado a un buen número de morenistas a exigir a la “nueva” dirigencia de Ariadna Montiel Reyes, que ponga orden y un alto a las campañas anticipadas. Dirigente que ha fallado en sus jugadas improvisadas para rescatar la imagen de su partido.
“Es urgente que se definan reglas claras, sobre todo en los 17 estados donde se van a elegir gobernadores”.
“Conozco de muchas preocupaciones, de alertas, sobre todo de legisladores que pertenecen a estos estados del país”, ha dicho el vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar -cercano a la Presidencia-, promotor en Guerrero de la senadora Beatriz Mojica. Esta aspirante jura y perjura que “está limpia” y conoce a fondo la problemática de Guerrero, además de que ya empató en las “encuestas” al “toro sin cerca”.
El Toro no está retirado del corral…
Hace quince días el senador Félix Salgado Macedonio convocó a una conferencia de presa, bajo el argumento de rendir su informe legislativo. Lo que realmente no fue, o al menos no en el sentido estricto del protocolo, el archivo parlamentario o la rendición de cuentas tradicional.
Lo del senador calentano en el puerto fue otra cosa: una señal de poder, una fotografía de territorio y una escena calculada para que en Guerrero nadie se haga el distraído… Todo un autodestape, cobijado con guerrerenses de diversos municipios.
En política pocas cosas son casualidad. Y en Guerrero, donde los grupos de poder se mueven con lógica de continuidad familiar y control territorial, los mensajes suelen enviarse antes de que los procesos comiencen formalmente. Salgado Macedonio parece haber entendido que el escenario rumbo a 2027 no le es favorable.
Su colmillo retorcido percibe que el llamado “candado” contra el nepotismo, incorporado en los documentos básicos de Morena, no es menor. Aunque jurídicamente todavía habrá debates sobre su alcance e interpretación, políticamente el mensaje es claro, evitar la percepción de herencias familiares en los cargos públicos. Y en Guerrero, inevitablemente, ese mensaje tiene destinario.
Félix Salgado sabe que su aspiración de competir nuevamente por la gubernatura enfrentaría enormes resistencias internas y externas. No solamente por la narrativa antinepotismo, sino porque una eventual candidatura suya colocaría a Morena en una contradicción discursiva difícil de defender después de haber impulsado reformas y discursos contra dinastías políticas.
Por eso comienza a percibirse un movimiento alterno, la construcción de una candidatura distinta, pero políticamente vinculada a su grupo. En ese contexto aparece el nombre de la senadora Beatriz Mojica como una posible carta de continuidad política.
La estrategia no sería nueva. Guerrero ya vivió un episodio similar en 2021. Cuando Félix Salgado perdió la posibilidad de ser candidato a gobernador por la resolución del INE y posteriormente confirmada por el Tribunal Electoral, el movimiento político que encabezaba operó rápidamente para impulsar la candidatura de su hija Evelyn Salgado Pineda. El resultado es conocido, Morena ganó la elección y el grupo político encabezado por Félix Salgado conservó el poder.
Hoy el resultado parece reeditarse bajo nuevas circunstancias. La pregunta no es solamente si Félix Salgado impulsará una candidatura cercana a su a proyecto político; eso parece evidente. La verdadera interrogante es si Morena permitirá nuevamente que el poder en Guerrero quede concentrado en una misma corriente interna bajo un esquema de continuidad indirecta.
¿Félix Salgado sacará el “as de la manga”?: que Evelin Salgado en breve pida licencia para salir del gobierno del estado y evitar que haya un lazo de familia en el poder… Eso le abriría totalmente la puerta para evitar el “nepotismo”.
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