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México obtendría solo el 15% de las ganancias del Mundial; cuenta con apenas 3 de las 16 sedes

Aunque Norteamérica en su conjunto espera una derrama bruta de entre 10 y 15 mil millones de dólares, se calcula que México obtendrá entre 2 mil 500 y 3 mil millones

Crédito: Especial

A unos cuantos días de que inicie la Copa del Mundo de la FIFA 2026, este sigue prometiendo ser el evento comercial más grande de la historia para América del Norte. Sin embargo, detrás de las grandes cifras de ganancias, los tres países anfitriones enfrentan realidades muy distintas.

Para nuestro país el beneficio de ser coanfitrión es claro, pero limitado. Al no tener que construir estadios nuevos, el país optimizó sus recursos. Los análisis proyectan una derrama económica directa de entre 2 mil 500 y 3 mil millones de dólares (unos 65,000 millones de pesos). Esto representa, en realidad, cerca de un 15% o 20% del total de la región, lo cual coincide con el hecho de que México solo tiene 3 de las 16 sedes del torneo.

Cada uno de los 13 partidos que se jugarán aquí inyectará cerca de 311.5 millones de dólares a la economía local. De acuerdo con diversos cálculos el dinero se repartirá de forma desigual entre las tres ciudades sede: Ciudad de México: 34 mil 560 millones de pesos; Monterrey: 14 mil 118 millones de pesos; y Guadalajara: 1 mil 320 millones de pesos.

El sector servicios será, por obvias razones, el gran ganador. También se espera la creación de 105 mil empleos temporales y un aumento del 44% en la llegada de turistas internacionales.

Esto beneficiará directamente a hoteles, restaurantes y comercios. Sin embargo, este impacto en el Producto Interno Bruto (PIB) nacional será moderado, aportando un crecimiento marginal de entre el 0.1% y el 0.2%.

El balance para México

Mientras la región espera un impacto masivo, México navega entre el entusiasmo de una derrama millonaria y las dudas de una economía local estancada.

Las expectativas económicas para los tres países organizadores (Estados Unidos, Canadá y México) son gigantescas. Si sumamos la derrama económica bruta de los tres países (todo lo que gastarán turistas, patrocinadores y gobiernos), la cifra regional oscila fácilmente entre los 10 mil y 15 mil millones de dólares.

Esta suma obedece en términos generales a que el nuevo formato de competencia con 48 equipos aumentará el turismo y el consumo en las ciudades sede. Se prevé que Estados Unidos se quede con la mayor parte del dinero por tener más partidos, pero aun así los comercios de toda la región esperan un verano récord en ventas.

Alrededor del 75% al 80% de toda la actividad económica del Mundial ocurrirá en Estados Unidos. Ellos tienen 11 de las 16 sedes y recibirán la gran mayoría de los partidos de los cuartos de final, la semifinal y la gran final.

Los problemas: Inseguridad, inflación y un PIB a la baja

A pesar del optimismo comercial, expertos y analistas financieros advierten que existen serios problemas estructurales y operativos que ponen en duda el beneficio real para el país.

Los problemas de violencia en el país amenazan con limitar el gasto de los turistas extranjeros de alto perfil. Existe el temor de que muchos aficionados prefieran dormir en Estados Unidos y solo cruzar a México para ver los partidos, reduciendo las ganancias de los hoteles locales.

El aumento de precios en transporte, hospedaje y comida afectará el bolsillo de los ciudadanos que no participan en el negocio del fútbol, y que son, por lo demás, meros espectadores lejanos de un Mundial cuyos precios para ingresar a los estadios resultan prohibitivos para la gran mayoría.

De igual modo, las aglomeraciones propias del evento desincentivarán al turismo tradicional que viaja cada verano.

Por otra parte, es evidente que una gran parte del dinero por boletos y patrocinios se va a ir directamente a las arcas de la FIFA y a las grandes cadenas hoteleras internacionales, saliendo de la economía local.

Y a eso hay que sumar que el torneo llega en un momento de debilidad para el país. El Inegi reportó que la economía de México cayó un 0.8% durante el primer trimestre de 2026.

Frente a quienes tienen la ilusión de que el Mundial pueda operar un milagro en el desempeño económico, los analistas insisten en que un evento de un mes es incapaz de revertir el estancamiento general de la producción nacional.

El Mundial de 2026 será una fiesta de consumo inmediato. Sin considerar los diversos problemas logístico y de infraestructura que se han resuelto al vapor, con mucha improvisación o deficientemente, es muy difícil que este torneo deje para México un beneficio real a largo plazo. Lo más probable es que su saldo, si bien positivo, será apenas un alivio temporal para una economía que necesita cambios mucho más profundos para salir adelante.

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