Con proyectos políticos en apariencia antagónicos, CSP y el expresidente Ernesto Zedillo comparten notables líneas de pensamiento y acción.
Favorecen la integración comercial global, pero cuando se trata del intercambio de ideas, consideran que son desleales y contrarios a la identidad nacional los mexicanos que hablan mal del país en el extranjero.
Del activismo estudiantil universitario, pasando por la creación del PRD y Morena, CSP tuvo reflejos muy similares a los del más puro estilo del viejo PRI, al criticar a los mexicanos cuyo objetivo es que haya más presión al gobierno, así como injerencias externas.
A juicio de CSP es innecesario hablar mal de México en las cadenas de televisión de Estados Unidos, pues aquí tienen abiertos todos los espacios en los medios de comunicación. Los que sabotean la relaciones México-estadounidenses no tienen futuro, dijo.
La presidenta se refería en concreto a los políticos y empresarios mexicanos que asistieron a una cena de la American Society, patrocinada parcialmente por Ricardo Salinas Pliego, para festejar los 250 años de la independencia de EU.
En 1996, el entonces presidente Zedillo se molestó fuertemente porque el corresponsal del NYT en México, Anthony de Palma, publicó un reportaje que lo involucró con pagos por 7 millones de dólares de la Conasupo a la empresa Maseca, cuando era el titular de la SPP.
El entonces diputado Adolfo Aguilar Zínser, del PRD, luego independiente, fue descalificado por hablar mal de México y filtrar la información de la paraestatal a De Palma. A su vez, De Palma dijo haberse convertido en persona non grata en el país. Ante su eventual deportación, el NYT lo envió de corresponsal a Canadá.
Antes de que concluyera su sexenio, Zedillo decidió usar la fuerza del Estado para desmantelar a la Conasupo y con ello nadie fue sancionado por manejos indebidos.
Zedillo incluso se quejó de que algunos corresponsales extranjeros proyectaban la imagen de México como si fuera una dictadura. También señaló a quienes agasajan a los periodistas extranjeros los fines de semana, en aparente referencia a Aguilar Zínser y a Jorge Castañeda.
CSP y Zedillo coinciden al utilizar la fuerza del Estado para imponer sus reformas verticalmente. CSP justifica que es la voluntad del pueblo llevar a cabo una reforma a la Suprema Corte de Justicia que resultó afín a su régimen. Zedillo defendió férreamente la creación del Fobaproa para proteger de la quiebra al país.
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