Preocupación. El detalle no está en si fue Miguel Rincón o Carlos Slim -u otro- el empresario asiduo a López obrador que en 2024 le trasmitió al entonces embajador estadounidense Ken Salazar la preocupación que embargó al todavía presidente, en los dos meses y una semana que le quedaban en Palacio, por lo que pudiera revelar El Mayo Zambada ante la justicia de Estados Unidos. Una preocupación que ahora parece apertrechamiento.
Permisividad/simulación. En realidad, fue pública y notoria la ansiedad de AMLO a raíz de la extracción -todavía en tiempos de Biden- del líder histórico del "Cártel de Sinaloa". La insistencia del mexicano en que nada tuvo que ver con ese traslado pareció un riesgo por el silencio del capo. Pero la evidente permisividad de AMLO con los cárteles -y su simulada cooperación en su combate- hicieron que agencias del Ejecutivo, destacados legisladores y varias cortes estadounidenses mostraran una clara inclinación a establecer la fusión del poder político y el crimen en el régimen mexicano.
Acuerdo bipartidista. El detalle está ahora en una suerte de explicitación del consenso bipartidista estadounidense, en el sentido de evidenciar la formación de un narco-Estado en nuestro país. Y en demostrar que ello constituye una amenaza a la seguridad de la superpotencia vecina. No es sólo la repetición de hoy del extremista republicado Trump de que México está gobernado por los cárteles. Es también el demócrata moderado Ken Salazar, cercano a los moderados presidentes demócratas Biden y Obama, quien retrata intranquilo al expresidente tras ser extraído El Mayo de su zona de impunidad en Sinaloa.
Todo cuadra. Fue una impunidad garantizada por la protección del gobernador Rocha, ahora acusado formalmente en Estados Unidos, pero escondido por el régimen mexicano para que no hable ante fiscales y jueces de por allá. Como que todo cuadra.
Recomendar Nota
