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“No sonó ninguna alerta, un jalón y todo se desprendió”, cuenta sobreviviente del descarrilamiento del Tren Interocéanico

Juan Manuel denunció maltrato de servidores públicos y atestiguó la carencia de medicamentos y servicios en el Hospital General de Oaxaca

Crédito: Especial

Juan Manuel, misionero responsable de la Iglesia Casa del Alfarero, sobreviviente del descarrilamiento del Tren Interoceánico, recuerda en entrevista con La Aurora de México, el momento trágico desde que el convoy inició su marcha a las 9:00 horas en la estación Ixtepec: “algo no andaba bien”.

Había hecho el mismo recorrido un año antes y esta vez era evidente que el tren iba a mayor velocidad. Él, su esposa Flor del Carmen y su hijo Alexis ocupaban los asientos 45, 46 y 47 en el segundo vagón. Compraron los billetes clase turista por 400 pesos cada uno.

Dormitaban, cansados por su labor humanitaria de una semana en los poblados de Santiago Lachiguiri y La Nueva Esperanza, en el Istmo de Tehuantepec.

Transcurrieron unos 20 minutos de iniciado el viaje de Oaxaca hacia Jáltipan de Morelos, Veracruz. No sonó ninguna alerta. “De pronto se sintió el jalón muy fuerte, fue del desprendimiento, vino el caos, se zafaron los asientos, esas vueltas dentro del vagón, desesperación, gritos de la gente, caer al precipicio (…) muerte, heridos, niños, jóvenes, personas mayores”.

Al siniestro siguieron la angustia, maltrato inicial de servidores públicos y atestiguar la carencia de medicamentos, servicios y adecuada atención a la población, particularmente indígena, en el Hospital General de Oaxaca, a donde fue trasladado con otras víctimas.

El pastor cristiano asegura que cree en los designios de Dios, pero también en la “justicia terrenal”, por eso mantiene la denuncia en la Fiscalía General de la República (FGR).

No hay interés político ni de lucro económico, solamente el deseo de honrar a las 14 víctimas mortales, a los heridos, que no se repita una tragedia de este tipo y que se aplique la ley a los responsables del descarrilamiento, sean empresas, operadoras, constructoras, políticos o funcionarios.

Difícil superar trauma y dolor

Una vez dados de alta, el misionero, contador de profesión, Flor del Carmen y Alexis abordaron un vuelo y se encuentran en su casa de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde convalece de un esguince de tercer grado en el tobillo; su esposa del esguince cervical y su hijo de la intervención quirúrgica en el brazo derecho.

Comenta que lo más difícil será su recuperación psicológica y emocional. “Estamos tratando de superar el trauma, el dolor, el recuerdo de las víctimas, el dolor de sus familias, de los heridos, además viene la rehabilitación física, creo que a las víctimas se nos debe dar un seguimiento psicoemocional por parte del gobierno”.

Tras haber dedicado años a la labor misionera en zonas empobrecidas del país, Juan Manuel y su familia iniciaron en diciembre su tercer viaje de ayuda en comunidades del Istmo de Tehuantepec, donde a lo largo de una semana repartieron 15 toneladas de ropa, víveres, juguetes y enseres.

Al concluir estas tareas en nombre de la Iglesia Casa del Alfarero, ubicada en Ciudad Juárez, viajaron tres horas por carretera desde la sierra hasta Ixtepec, donde abordaron el Tren Interoceánico para pasar el resto del año con la familia de su esposa, en un poblado a media hora de Jáltipan de Morelos.

Estaban cansados. Llegaron a Ixtepec a las seis de la mañana y a las nueve ocupaban los asientos 45, 46 y 47. “Algo no andaba bien, tomamos el tren y en comparación con mayo de 2024, cuando tomé esa misma ruta, esta vez la velocidad era mayor, se notaba desde el inicio hasta que en la curva nos fuimos al precipicio”.

“Lo que pasó en segundos fue terrible, gritos, desesperación, asientos y cosas volando, gente atrapada entre masas de hierro. El viaje anterior fue de manera normal, incluso la velocidad era mucho menor que esta vez, pero se notaba la diferencia en este segundo viaje, la velocidad era más alta”.

Luego del descarrilamiento no sentía dolor por la angustia de encontrar a Flor del Carmen y Alexis. El alivio de hallarlos con vida duró poco, porque enseguida vieron la magnitud de la tragedia. Cuerpos debajo de los vagones, entre hierros, súplicas de ayuda, personas heridas.

Las autoridades no llevaron a las víctimas a los mejores hospitales en un principio. Él y su familia fueron trasladados al Hospital General de Oaxaca “Aurelio Valdivieso”, donde fue maltratado por el director, a quien pedía que los llevaran a otro lugar porque ahí no había prácticamente nada.

“Se portó muy grosero, insensible, me tocó ver la falta de adecuada atención a gente pobre, a personas de comunidades indígenas que no hablaban español y llegaban desde lugares lejanos solo para no encontrar ni medicina”.

Cuando el descarrilamiento adquirió amplia difusión en medios de comunicación y redes sociales, intervino la presidenta Claudia Sheinbaum y el trato ya fue de primera, admite.

Denuncia en la FGR: Justicia Terrenal

Con el recuerdo fresco por el descarrilamiento del Tren Interoceánico el 28 de diciembre de 2025 en la vía férrea conocida como la “Curva de la Herradura”, el misionero reflexiona sobre las consecuencias legales del siniestro:

“Yo sé que Dios tiene sus planes, aún no los entendemos, hay que comprenderlos, descubrí que hay muchas cosas en las que podemos ayudar, orar, pero también exigir la verdad al gobierno”, dijo.

El 5 de enero de 2026, el despacho jurídico Vega Mac Gregor Arellano presentó una denuncia penal en nombre de Juan Manuel y de su familia en la FGR en contra de las empresas COMSA Infraestructuras S.A. de C.V.; Grupo Constructor Diamante S.A. de C.V., Daniferrotools S.A. de C.V, y quienes resulten responsables de los delitos de lesiones, abuso de autoridad y ejercicio abusivo de funciones.

Juan Manuel aclara que no le mueve ningún interés económico ni político en la denuncia ante la FGR, únicamente el anhelo de una “justicia terrenal”.

“Hoy está una demanda interpuesta por mi esposa, mi hijo y su servidor ante la Fiscalía, yo no busco dinero, no es algo financiero, sino es para esclarecer y para honrar 14 muertes por actos de corrupción, de negligencia. Tengo confianza en que existan todavía algunos funcionarios que llevan su labor con total rectitud y prontitud”.

Habla sobre la ley de Dios y la justicia de los hombres. “La ley terrenal tiene una base bíblica. El culto es a un Dios que es justo, al igual que la ley debe ser justa. El pecador tiene que pagar por su pecado o debe pagar el pecado para ser redimido”.

“Se han evidenciado muchas irregularidades en medios y redes sobre el descarrilamiento del Tren Interoceánico, reparaciones y material inadecuado, por eso es que la demanda está interpuesta y va a llegar hasta que existan responsables detrás de esto.

“Porque el dinero no reemplaza y no paga la pérdida de un ser querido. Hay 14 personas fallecidas y muchos heridos, esto no se debe repetir”.