Acapulco, Gro.- Entre los abogados hay un dicho, muy perverso y oscuro, que dice que “una averiguación (hoy es carpeta) y una orden de aprehensión no se le niega a nadie” (como si fuera un vaso de agua). Este régimen ha encarcelado a ciudadanos, inventándoles actos y hechos. Así encarcelaron a Jorge Antonio Sánchez Ortega, imputándolo como segundo tirador en el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Por la más ridícula e inverosímil acusación y sin ninguna prueba lo tuvieron preso casi dos años. Igual hicieron con Rosario Robles, con Alejandra Cuevas, entre otros.
Primera vara: por eso no es nada raro que imputen a Ruffo Appel como “el rey del huachicol fiscal” con “pruebas” a modo, negándole a su defensa acceso a la documentación correspondiente. Claro, tienen a una jueza “del acordeón”, obsecuente con todo aquello que le ordene la parte acusadora. Un dato más: un juez de carrera negó las órdenes de aprehensión (en las que no iba el nombre del exgobernador), por considerar que no había elementos que configuraran delito alguno. Sin embargo, la jueza “electa por el pueblo bueno” no solo obsequió el pedimento del ministerio público -donde fue agregado, de última hora, el nombre de Ruffo- sino que, en su resolución de vinculación a proceso, en “copy-paste” transcribió el texto de la carpeta (según testimonio del prestigiado abogado Gómez-Mont).
Segunda vara: pese a que existen testimonios, actos, hechos y documentos, no se vincula a proceso a Rocha Moya, a Ávila Olmeda, a López Hernández o a Ovalle Fernández, entre otros.
Los tres pájaros. Como lo escribió Macario Schettino en El Financiero, con este golpe matan tres pájaros de un tiro: desvían la atención que ha estado teniendo la gobernadora de Baja California; desvían la atención pública sobre que la autodenominada “4T” ha sido la beneficiaria del huachicol fiscal, y tratan de desacreditar al PAN y a Somos México (partido que acaba de obtener su registro), que le resulta harto incómodo al régimen.
Tiempo al tiempo…
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