Lo que no se nombra no existe. La causa fundamental de la crisis de la UNAM, nadie la menciona. Sólo se atrevió el rector Jorge Carpizo, en el documento Fortaleza y debilidad de la UNAM, de abril de 1986, y absolutamente nadie la resolvió: la enorme demanda de admisión y la enclenque capacidad de recepción del alumnado, lo que activa el apetito del fraude para ingresar. La universidad es pequeña para la demanda.
Leonardo Lomelí tiene una ventaja que no tenía Carpizo y no aprovecharla sería criminal: la comunidad exige calidad. Veremos si Lomelí encara la crisis con la credibilidad y arrojo del constitucionalista.
El diagnóstico sincero y valiente de Carpizo, y las medidas que tomó el Consejo Universitario de entonces, sobre todo de acceso y permanencia en la Universidad, generaron un agravio político, provocando la fundación del grupo estudiantil, CEU, que nació en la Facultad de Economía, en el auditorio Ho Chi Min (líder comunista de Vietnam). En ese grupo estaban Martí Batres, Hugo López-Gatell, Jesús Ramírez Cuevas, Carlos Imaz, Imanol Ordorika, Antonio Santos, Rosario Robles y Claudia Sheinbaum, estudiante de la Facultad de Ciencias.
Esos estudiantes, varios de excelencia, exigían “no rechazar a nadie”. Sheinbaum hizo grupo con los excluidos hace 40 años. ¿Hoy la presidenta estaría con los aceptados con trampas o con los rechazados sin alcanzar el promedio?
Entonces el CEU, formado después del Mundial de futbol de 1986, decía que la educación no era una “mercancía”; por tanto, no se debería pagar cuota alguna. Hoy, cuatro décadas después, unas empresas y algunos vivales vendieron los exámenes, ¡privatización inmunda!, y quizá provocará la fuga de algunos estudiantes a la educación superior privada, “la de paga”, ¡privatización pura!
Morena prefiere el apoyo directo al alumno, que darle dinero a la UNAM. Presupuesto. Datos duros. En la época que Sheinbaum izó la bandera de huelga en la rectoría de la UNAM, Carpizo escribió en el documento que el CEU impugnaba, que el gasto en 1985 fue de 0.18% del PIB, ahora que iza la bandera nacional es aproximadamente de 0.15%. La científica de la UNAM da menos presupuesto a su escuela.
Pero Carpizo dijo más: se han sacrificado los valores académicos por los políticos. Diversos grupos políticos del país crean feudos y aprovechan a la Universidad para sus fines personales. El daño que le han hecho es muy grande. La educación popular es aquella en la que en igualdad de condiciones tienen acceso todas las clases sociales, para convertirla en factor de movilidad social, pero debe aspirar al nivel académico excelente.
“Cualquier intento de reducir los requisitos académicos indispensables para mantener un buen nivel académico con argumentos falaces –ya no populares sino populistas y simplistas– constituye un fraude al México que nos sostiene, un fraude inadmisible que a la larga pagaríamos todos muy caro”, sostuvo el enorme rector Carpizo.
De ese fraude debemos hablar. Ese es el gran fraude. El de la inteligencia artificial es una trampa, que se resolverá con medios tecnológicos dictados por la famosa comisión; el fraude contra que luchó Carpizo, es un fraude ético. La fortaleza y debilidad de la UNAM vive. La lucha por la verdad y el conocimiento sigue. Carpizo está del mismo lado ¿Morena ya cambió de plantel?
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