No hay que perder el foco. El único objetivo de Sheinbaum y Morena es conservar y ampliar su poder (mayoría calificada en Cámara de Diputados, gubernaturas, alcaldías y Congresos locales) en las elecciones de 2027 y para ello no escatiman medios, legales o ilegales. Están utilizando y lo seguirán haciendo todo su poder sin límites ni escrúpulos. Autoritarismo duro y puro.
Tienen dos frentes abiertos que ponen en riesgo su objetivo. El primero es Estados Unidos, con el tema del narcotráfico y todos los negocios y vínculos asociados. Los impactos sobre Morena y su desempeño electoral pueden ser devastadores: a) una fractura interna de magnitud considerable si la presidenta cede y entrega a Rocha Moya y amigos o si en un ambiente de sálvese quien pueda, abunden las delaciones y entregas voluntarias; b) un impacto negativo en la imagen de la 4T que ya es real (las etiquetas de narcopartido y narcogobierno), pero está por medirse su tamaño y un eventual reflejo en las urnas.
En este frente es donde se han disputado las batallas políticas desde la solicitud de extradición de Rocha Moya. Las acusaciones de la justicia pusieron como tema central del debate un hecho denunciado internamente, pero que necesitaba la fuerza de Trump para que Morena no lo pudiera evadir. Se trata de la impúdica y masiva conversión de la 4T en una organización criminal: desde las alianzas con los cárteles de Sinaloa y CJNG; los intercambios de no pocos gobernadores con organizaciones criminales de control territorial a cambio de triunfos electorales y el huachicol en todas sus versiones que se ha convertido en el mayor robo a la hacienda pública en la historia del país; la conversión de los contratos de obra pública en un botín de los hijos y amigos de AMLO y algunos gobernadores con Nahle, Adán Augusto, etc.
Para tratar de eludir esa realidad y el golpe político que ello implica han tratado de: a) construir una narrativa alterna: la 4T es víctima de la injerencia de EU apoyada por la ultraderecha mexicana: el discurso nacionalista y la defensa de la soberanía (el ataque a Maru Campos); b) crear cortinas de humo queriendo culpabilizar a la oposición de ser los narco y criminales (encarcelar a Ruffo y Aguirre) y, c) eliminar la libertad de expresión para callar a los medios y críticos (lineamientos sobre el derecho de las audiencias y las listas de Luis María Alcalde).
El problema es que están perdiendo las tres batallas. Si ya era excesivo sostener que Rocha Moya no tiene vínculos con el Cártel de Sinaloa, equiparar la soberanía nacional con la visa de Andy fue un ridículo enorme en el que cayeron la presidenta, la dirigencia nacional de Morena y los gobernadores de ese partido; Sheinbaum tuvo que llamar a la retirada para no sufrir más escarnio. El encarcelamiento de Ruffo se ha convertido en la acusación del uso faccioso de la justicia y el primer preso político de este gobierno, lucha que no ha terminado y será llevado a organismos y medios internacionales con elevada probabilidad de que lo pierda, como también lo está haciendo en el caso de las desapariciones forzadas en la ONU.
Que el saldo de esas batallas les ha sido muy negativo se deduce del tercer frente de defensa: la voluntad de acabar con la libertad de expresión vía los lineamientos para supuestamente defender a las audiencias. Tampoco les ha ido bien, pues la coartada resultó tan mala que la presidenta se vio obligada a reconocer que habría que corregirlos; ya lo veremos esta semana que termina la consulta pública. Lo mismo puede decirse del intento de convertir la creciente ola de críticas por la deficiente actuación del gobierno en todos los temas (seguridad, vínculos Morena con crimen organizado, economía, salud, educación, etc.) en una conspiración conservadora que tiene su cara real en un “ecosistema de ampliación digital” presumido por Luisa María Alcalde. El excelente artículo de Raúl Trejo Delarbre en Nexos no solo refutó capa por capa las mentiras e incoherencias del “ecosistema” sino que confirma que en Palacio Nacional ya no saben cómo defenderse; es el reconocimiento de que sus estrategias en medios y redes, las mañaneras con todo su despliegue y el amedrentamiento están rebasadas y han dejado de ser eficaces. La próxima semana, el segundo frente abierto: la economía.
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