El presidente del Tribunal Electoral, Gilberto Bátiz García, tiene la oportunidad de sacudirse las presiones y atajar las grillas a las que son afectos sus colegas Felipe de la Mata y Felipe Fuentes Barrera.
Más aún cuando ya no estará en la Sala Superior, Mónica Soto, quien decidió renunciar al cargo de magistrada.
Gobernar la Sala Superior nunca fue fácil, y menos con la integración que llegó desde 2016 y que ha protagonizado algunos de los escándalos más sonados.
La Sala Superior sigue trunca. Desde hace tres años no se logra que se integre por las siete magistraturas que marca la Constitución, porque esto le funcionó al gobierno.
Pronto se dieron cuenta de que no requerían ocupar las vacantes que dejaron José Luis Vargas e Indalfer Infante, por la sencilla razón de que controlaron las decisiones de importancia a través de la terma que formaron De la Mata, Fuentes y la propia Soto.
Por eso ignoraron, en el Senado, las dos ternas que envió la Suprema Corte para que de ellas se eligiera a los relevos respectivos, un hombre y una mujer.
El resto es historia, pero trágica, porque se avalaron cuestiones que han debilitado a la democracia y de modo severo, como otorgarle a Morena y sus aliados 73% de los espacios en la Cámara de Diputados, cuando solo obtuvieron 54% de los votos en las urnas.
Poco podían hacer Janine Otálora -la única magistrada que se sujetó a los plazos constitucionales de su encargo- y Reyes Rodríguez, porque es cuesta arriba convencer a quienes reciben instrucciones y hacen todo lo posible por cumplirlas.
¿Una integración completa habría impedido el deterioro de la democracia? No lo sabemos, pero ese es el problema, porque se malbarató el diseño constitucional y los senadores ejercieron una especie de veto sobre el procedimiento de designación de magistraturas.
Se fue Soto, y quedarán los que ya están, cinco integrantes, pero ya sin el incentivo de entorpecer y presionar. Claro, en el entendido de que Bátiz García corte por lo sano con el ambiente de intrigas y celadas en la que algunos de sus pares son expertos.
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