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La Fiscalía de Sinaloa respaldó el montaje de "Los Chapitos" para encubrir el asesinato de Melesio Cuén

La entonces fiscal, Sara Bruna Quiñónez, lo validó según se desprende del expediente de la FGR, ya bajo la conducción de Ernestina Godoy

La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sinaloa, que encabezó Sara Bruna Quiñónez, respaldó la farsa que “Los Chapitos” obligaron a montar a Fausto Corrales para encubrir el asesinato del exrector Héctor Melesio Cuén durante el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, según se desprende del expediente de la Fiscalía Generalde la República (FGR), ya bajo la conducción de Ernestina Godoy.

En la indagatoria para imputar a Corrales por los delitos de falsedad en declaraciones y encubrimiento, en poder de La Aurora, la FGR tiene claro que la fiscalía sinaloense fue parte del montaje para dar la primera “versión oficial” de que Cuén murió en un asalto en la gasolinera Macerali, la noche del 25 de julio de 2024.

Sin embargo, la institución no ha dado a conocer si procedió contra servidores públicos estatales, quienes estaban bajo sospecha desde la administración de Alejandro Gertz Manero.

Con Godoy al frente, el Ministerio Público de la Federación no sólo detectó contradicciones en los testimonios de Fausto -testigo clave del caso, quien acompañó a Cuén en sus últimos momentos de vida-, sino también las irregularidades de servidores públicos de la FJG de Sinaloa al dar validez plena a la declaración de Corrales sin explorar otras líneas de investigación y manipulando datos de prueba.

En los datos de prueba que la FGR presentó el 15 de agosto de 2026 al juez Mario Elizondo Martínez para obtener la orden de aprehensión contra Fausto se lee:

“Resulta relevante la entrevista de (…), encargada de la gasolinera, quien refirió que las cámaras de videovigilancia graban audio y video todas, excepto una que está en la bomba 5 y 6 no funciona, siendo que además ella no entregó los citados videos como afirman los servidores públicos de la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa.

“Sino que éstos fueron manipulados para su extracción por parte de dichos servidores públicos”.

El análisis de las imágenes

En el expediente de la FGR consta que el 26 de julio de 2024 un agente investigador adscrito a la FGJ sinaloense analizó las imágenes captadas por cámaras de seguridad de la gasolinera donde se afirmó que Cuén fue asesinado por sujetos que iban en motocicleta.

“Siendo las 21:57:23, de fecha 2024-07-25, se observa adentro del círculo color rojo a la persona vestida con playera negra, pantalón claro y gorra que descendió de la motocicleta abrir la puerta delantera del copiloto de la Pick Up color blanco; el video cuenta con audio, por lo cual se escucha una detonación”.

El analista de la Fiscalía de Sinaloa afirma que posteriormente esa misma persona cierra la puerta delantera del copiloto -donde iba Cuén- “y posteriormente se lleva su mano a la derecha de la espalda como guardando un objeto dentro de sus ropas y se sube a la motocicleta”.

Según la versión de las autoridades de la fiscalía que dirigía Sara Bruna Quiñónez, ese fue el momento en el que le dispararon al exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

Sin embargo, la FGR recabó testimonios de tres empleados de la gasolinera, quienes aseguraron que jamás se escucharon detonaciones de arma de fuego.

Debidamente advertidos por el MP federal que mentir les traería consecuencias legales, los empleados coincidieron en que el único incidente registrado la noche del 25 de julio de 2024 fue que el conductor de una camioneta pick up blanca -la que conducía Fausto Corrales con el cuerpo del exrector en el asiento del copiloto- arrancó sin pagar cuando llevaba cargados unos 200 pesos de gasolina premium. El único ruido que se oyó fue el de la pistola de la bomba despachadora al caer.

Pero, además, la FGR obtuvo el testimonio de la encargada de la gasolinera, quien declaró que no servía la cámara de seguridad de la bomba número seis -donde Corrales cargó combustible-, por lo que no había video ni audio, de ahí que no era posible que el analista de la fiscalía local hubiera escuchado “una detonación”.

Otro indicio que recabaron especialistas de la institución que dirige Godoy es que en el piso de la camioneta, del lado del copiloto, había “dos orificios” que no pudieron ser ocasionados en la gasolinera porque ahí ni siquiera hubo disparos. La FGR también expuso que la necropsia por parte del forense de Sinaloa se practicó de manera “retrógrada” y banal.

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