El partido oficial ya lanzó oficialmente tres coordinadores estatales “en defensa de la transformación”. Por Colima, Rosi Bayardo; por Campeche, Pablo Gutiérrez Lazarus, y por Aguascalientes, Nora Ruvalcaba. A Rosi Bayardo, la de Colima, incluso se le fue la lengua y dijo que “es la candidata del pueblo”, demostrando el limitado oficio político de las nuevas elites dirigentes. El cuento de las coordinaciones estatales es una simulación para hacer campaña antes de tiempo con cargos partidistas. En la realidad todos sabemos que se trata de los futuros candidatos y candidatas a gubernaturas de Morena, pero como se trata de no infringir la legislación electoral cuya prohibición de precampañas es explícita, el lapsus de Rosi Bayardo es realmente penoso. En un país plagado de escándalos como los de Andy o Rocha Moya, lo de Bayardo pasó de noche, pero no deja de ser ilustrativo del desorden y, repito, la falta de oficio prevaleciente en el México contemporáneo. La simulación es una necesidad y hasta una cualidad en política, indispensable para gobernar y mantener el control en situaciones comprometedoras. Ni hablar.
Como he dicho otras veces en estas páginas, Morena empieza ya las campañas del año entrante con ventaja. Ya está definiendo los perfiles competidores, de manera que éstos pueden empezar sus recorridos territoriales y la construcción de estructuras. Si a eso le sumamos el control total de Morena sobre las autoridades electorales, a las cuales tiene sometidas, se ve muy difícil que los partidos opositores puedan capitalizar los escándalos morenistas en 2027. Y es que seguimos sin tener claridad sobre quién va a competir por parte de la oposición en la mayoría de los estados, amén de que tampoco sabemos dónde sí y dónde no habrá alianza entre el PRI y el PAN. Si la oposición no ha logrado explotar con mayor eficacia la andanada mediática contra Morena por los escándalos de Rocha Moya y Andy, cuando menos ya debería haber anunciado lo de la alianza. El único partido fuera de la coalición gobernante que avanza con paso firme en la definición de candidaturas estatales es Movimiento Ciudadano, pues con el anuncio de la postulación de Luis Donaldo Colosio ya descuadró todos los cálculos de la oposición ¿y del oficialismo?
En referencia a Somos México, no creo que haya ningún cálculo realista en el cual puedan ganar una sola gubernatura. Pero el PAN y el PRI por lo menos ya deberían haber definido sus gallos en Nuevo León, Sonora y Sinaloa, estados donde, unidos, podrían representar una oferta competitiva. Siguen las indefiniciones y por tanto el pronóstico se sostiene: la coalición oficialista volverá a arrasar el año entrante. México, a merced de un movimiento ligado a la delincuencia, por culpa de una oposición incompetente.
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