De cara a las pláticas sobre el T-MEC, México negociará más que con el presidente Donald Trump, con un monarca con al que jamás se puede contrariar con el delito de lesa majestad, pues denigrar su autoridad soberana es atentar contra el Estado.
La solidez del T-MEC no descansa en la firma del tratado sino en el humor con que amanece el soberano del norte. En octubre de 2025, Trump vio por TV un anuncio de la provincia de Ontario con la voz de Ronald Reagan en contra de la imposición de aranceles y, enojado, canceló abruptamente todo acuerdo con Canadá.
Con las negociaciones prácticamente concluidas, EU impuso a Canadá la exención del francés en el etiquetado de sus productos y que cualquier otro TLC canadiense tuviera que alinearse obligatoriamente con la normativa estadounidense.
Trump, en cambio, es totalmente permisivo para confrontar a sus vecinos con injerencias unilaterales y peticiones inaceptables, en lugar de reglas comerciales, para que EU gane a costa de que cedan México y Canadá divididos.
México espera terminar la negociación comercial con EU hacia noviembre o diciembre próximos con la herencia de la guerra comercial entre Washington y Ottawa con aranceles recíprocos de 50% en sectores clave como el automotriz, acero y aluminio.
La guerra comercial entre EU y Canadá encendió las alarmas y dejó lecciones críticas para México, que tendrá que hacer uso de una enorme paciencia, racionalidad y astucia para evitar correr la misma suerte que Canadá en su renegociación con Washington.
Canadá vio desmoronarse meses de negociaciones por demandas de último minuto de EU. Es por ello que México no debe de vanagloriarse de sus avances iniciales porque en cuestión de horas EU puede introducir cambios drásticos.
Trump ha amenazado una y otra vez con dar por terminado el T-MEC, como una forma de presionar a Canadá y México para elevar drásticamente las reglas de origen automotrices y que un mucho mayor porcentaje de partes se fabriquen íntegramente en EU.
Sobre todo, Trump desea frenar el empuje chino en la región. Aumentar las restricciones para que las empresas chinas utilicen a México para exportar sus productos hacia EU libres de aranceles.
Desea balancear el déficit comercial con México que en julio pasado alcanzó los 129 mil millones de dólares. Trump se queja constantemente de que su país pierde. En julio México alcanzó un superávit con EU de 26 mil 310 millones de dólares.
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