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Información para decidir con libertad

¿Sirven de algo (todavía) los informes?

Un chef de Los Olivos, la Quinta presidencial de Argentina, recordaba luego de trabajar 30 años allí que “los presidentes cambiaban todo el tiempo, pero los que venían a cenar eran siempre los mismos”.

Algo así ocurre en México en los informes presidenciales. Cambia el orador y su séquito, pero en las primeras filas están sentados los de siempre: empresarios cuyos negocios dependen de los contactos, contratos, regulaciones o favores del gobierno en turno; políticos de ocasión; gobernadores, y todo un cardumen de próceres y burócratas.

De hecho, podrían permanecer allí sentados y momificados hasta el año siguiente y nadie notaría cambio alguno. Pero veamos menos la coreografía y más el libreto.

Destaca, en primer lugar, por mejor ánimo que pongan los partidarios y más veneno los detractores, que el informe ya dio todo de sí: es un formato tedioso, estéril y decadente sobre todo ahora con una presidenta cuya dramaturgia nada tiene que ver con, por ejemplo, la de López Portillo o de Jacinda Arden, la expremier de Nueva Zelanda.

Es decir, las improbables audiencias se recetan cada mañana dos/tres horas de frases, información, agresiones, frivolidades y demás; además padecen miles de anuncios en los medios; unos pocos beneficiarios de programas asisten a 32 eventos estatales, y para terminar hay que deglutir, el Gran Día, un catálogo de cifras y lugares comunes. Por consecuencia, nadie registra -ni le importan- los mensajes centrales. Las encuestas, por su parte, tampoco los reflejan porque se limitan a preguntar trivialidades o la gente responde de oídas sobre cosas de las que no tiene la menor idea.

En segundo lugar, el tono soflamero, especialmente si las dotes oratorias son muy precarias, también es ya pieza arqueológica. Una cosa es llamar a la acción en torno a una causa o decisión y otra convocar a blandir las patrióticas armas de la soberanía, una retórica que, a estas alturas, suena provinciana e inútil.

Tercero: dicen que la estadística no miente, pero se puede mentir con la estadística; al final, como dice un consultor español, “el papel todo lo aguanta”. Esta es otra característica del documento. Algunos ejemplos.

Sí, han llegado 35 mil millones de dólares de inversión extranjera a México en el primer semestre del año pero… países/regiones con población de 6-8 millones como Singapur o Hong Kong captan 151 mil y 116 mil mdd, respectivamente, en igual periodo. Además, de lo que llegó a México solo 7.8% fue inversión nueva; el resto, reinversión de utilidades y cuentas entre compañías.

Sí, el PIB creció 1.4% en el segundo trimestre pero…el país lleva solo 0.9% anual entre 2019 y 2024. Y el PIB per cápita, que era de 194 mil 003 pesos en el segundo trimestre de 2018, en el mismo periodo de este año fue de 192 mi 649 a pesos constantes.

Sí, los salarios a los maestros aumentaron 9.5 por ciento anual estos dos años. Pero…en las evaluaciones de Mejoredu de 2023 y 2025 los alumnos de educación básica salieron reprobados en lectura, matemáticas y formación cívica. Y de la prueba PISA 2025 ya no hay mucho qué decir: un crimen educativo.

Dicho esto, sería innovador transitar a un ejercicio de tipo parlamentario, es decir, un día se presenta el informe y al siguiente hay un debate franco y abierto entre la titular del ejecutivo y el Congreso. Si, como alardean, todo está de maravilla, las encuestas le dan mil por ciento de aprobación, el mundo la adora, es “científica” y tiene una aplastante mayoría legislativa, ¿qué podría salir mal?

Bienvenida la transformación.

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