El cineasta dedicó su vida a registrar la historia y la memoria de su país. Fue autor de obras fundamentales como "La batalla de Chile", catalogada por el British Film Institute como uno de los mejores documentales de la historia
El cineasta dedicó su vida a registrar la historia y la memoria de su país. Fue autor de obras fundamentales como "La batalla de Chile", catalogada por el British Film Institute como uno de los mejores documentales de la historia

El cine documental chileno perdió a una de sus figuras más reconocidas. Patricio Guzmán murió el martes en París, a los 85 años, a causa de un paro cardiorrespiratorio, informó la Academia de Cine de Chile. Fuentes cercanas a su familia señalaron que el realizador había sido hospitalizado el lunes luego de presentar fiebre alta. Con su fallecimiento termina una carrera de más de seis décadas marcada por el registro de la historia política y social de Chile. Una parte central de su obra estuvo dedicada a la Unidad Popular, el golpe de Estado de 1973 y los años posteriores de dictadura.

Nacido en Santiago en 1941, Guzmán comenzó a realizar cortometrajes durante la década de los sesenta y posteriormente estudió en la Escuela Oficial de Cinematografía de Madrid. De regreso en Chile dirigió El Primer Año, estrenada en 1972, sobre los primeros 12 meses del gobierno de Salvador Allende. La película llamó la atención del cineasta francés Chris Marker, quien le facilitó película virgen de 16 milímetros para emprender uno de sus trabajos más importantes. En 1973, Guzmán y un reducido equipo, con Jorge Müller como camarógrafo, registraron las tensiones políticas y sociales que precedieron al golpe del 11 de septiembre.

Después del derrocamiento de Allende, el director permaneció detenido cerca de dos semanas en el Estadio Nacional y posteriormente partió al exilio. El material que había logrado filmar salió de Chile, pasó por Estocolmo y finalmente llegó a Cuba, donde fue montado junto con Pedro Chaskel. De ese proceso nació La Batalla de Chile, trilogía compuesta por La Insurrección de la Burguesía (1975), El Golpe de Estado (1976) y El Poder Popular (1979). La obra fue exhibida en decenas de países y se convirtió en una referencia del documental político latinoamericano; años después ocupó, empatada, el lugar 19 en una encuesta de Sight & Sound, publicada por el British Film Institute, sobre los mejores documentales de la historia.

Con el paso de los años, Guzmán volvió de distintas maneras sobre la memoria de Chile. En 1997 estrenó La Memoria Obstinada, con la que regresó al país para reencontrarse con personas que habían aparecido en La Batalla de Chile y acercar esas imágenes a jóvenes que no habían vivido el golpe. En Nostalgia de la Luz (2010) vinculó la astronomía en el desierto de Atacama con la búsqueda de restos de personas desaparecidas durante la dictadura, película que ganó el Premio del Cine Europeo al mejor documental. El Botón de Nácar (2015) abordó la historia de los pueblos originarios de la Patagonia y los crímenes de la dictadura, mientras La Cordillera de los Sueños (2019) recibió el Ojo de Oro en Cannes y el Goya a mejor película iberoamericana; El Botón de Nácar obtuvo además el Oso de Plata al mejor guion en Berlín.
Su último largometraje estrenado fue Mi País Imaginario, en 2022, centrado en las movilizaciones sociales que comenzaron en Chile en 2019 y en los cambios políticos posteriores. Un año después recibió el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales de Chile. Durante sus últimos años trabajó también en la restauración de El Primer Año y La Batalla de Chile. En abril de 2024, Guzmán contó al diario La Tercera que había avanzado en el guion de una nueva película que esperaba filmar en Chile, aunque su realización dependía de conseguir financiamiento.
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