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Mal año para Cuervo: pierde 22 mil 500 millones y cónclave con los hijos de AMLO golpea su imagen 

Sus acciones acumulan una caída de 30.5 por ciento en lo que va del año

Crédito: El Universal

José Cuervo atraviesa uno de sus peores años en Bolsa. Su controladora, Becle, ha perdido 22 mil 500 millones de pesos de capitalización en 2026 y sus acciones acumulan una caída de 30.5 por ciento.

Al deterioro del negocio se añadió ahora un problema reputacional: Juan Domingo Beckmann Legorreta, cabeza de Cuervo, participó en una comida privada de unas cinco horas con Andrés Manuel “Andy” y Gonzalo López Beltrán, hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y otros personajes ligados a su círculo.

La reunión se realizó el 24 de agosto en el restaurante Magazzino, en la colonia Condesa. Desde que EL UNIVERSAL reveló el encuentro, las acciones de Cuervo han bajado otro 2 por ciento.

La coincidencia temporal no demuestra que la reunión haya provocado esa caída. Pero sí coloca el descenso bursátil junto a un daño reputacional difícil de ignorar: el dueño de una de las marcas mexicanas más conocidas internacionalmente apareció en una prolongada reunión privada con los hijos del expresidente y empresarios vinculados a negocios de combustibles.

Y ahí está el dato que vuelve especialmente delicado el encuentro.

Beckmann y Mauricio Garduño González constituyeron el 17 de julio de 2020, durante el gobierno de López Obrador, JDBL y Compañía, S.A. de C.V. Los documentos registrales consultados por EL UNIVERSAL señalan que Beckmann posee 99 mil 999 acciones de la sociedad y Garduño una.

JDBL no tiene como actividad central el tequila. Su objeto social contempla inversiones en administración, gestión y construcción de puertos e infraestructura, además del suministro de combustibles y lubricantes en instalaciones portuarias.

En la comida estuvieron también Garduño y Daniel Asaf, quien fue jefe de la Ayudantíapresidencial de López Obrador. El encuentro adquiere relevancia pública porque ocurre en momentos en que el contrabando de combustibles y el llamado huachicol fiscal están bajo investigaciones de las autoridades mexicanas.

No existe información pública que permita afirmar que Beckmann, Garduño o JDBL estén imputados en esas investigaciones. El problema para Cuervo es otro: la asociación reputacional que produce la fotografía política y empresarial de aquella mesa.

Y llega en el peor momento. Las acciones de Cuervo cerraron en 14.31 pesos y la compañía quedó con un valor de mercado de aproximadamente 51 mil 400 millones. En marzo había sido expulsada del principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores.

Parte sustancial del desplome tiene razones anteriores y perfectamente identificables. La industria tequilera vende menos, las nuevas generaciones migran hacia bebidas de menor graduación o sin alcohol y las exportaciones han perdido dinamismo.

La Cámara Nacional de la Industria Tequilera calcula que las ventas del sector caerán 3 por ciento este año. Los ingresos de las tequileras llevan cinco meses consecutivos a la baja, la peor racha desde que existen datos comparables del INEGI.

Cuervo tenía, pues, suficientes problemas antes de la comida de Magazzino. Había perdido mercado, valor bursátil y presencia en el principal índice de la BMV.

La reunión privada de cinco horas no explica los 22 mil 500 millones de pesos evaporados en Bolsa. Pero coincide con otro 2 por ciento de caída y añade un problema que Cuervo no necesitaba: que el nombre de su principal propietario quede asociado públicamente con los hijos de López Obrador y con una reunión en la que participó su socio en una empresa creada para invertir en puertos y suministro de combustibles.

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