Saltillo, Coah.- Alejandro Alito Moreno afirmó que el PRI es inmortal. La frase puede levantar el ánimo de la militancia, pero los números cuentan otra historia. Mientras asegura que el partido no va a morir, en varias entidades el priismo pierde militantes y enfrenta el riesgo de quedarse sin registro local.
La historia y las siglas ya no alcanzan. Ningún partido es inmortal por decreto. En política, sobrevivir depende de conservar la confianza de la gente. Y esa confianza se gana con resultados.
Pero, como lo hemos dicho en otras ocasiones, Coahuila se cuece aparte.
Aquí el PRI no se ha sostenido solo por su estructura. Se ha sostenido porque existe un modelo que la gente identifica: seguridad, estabilidad, empleo, inversión y cercanía. Coahuila tiene industria, campo, rodeo, carácter y una sociedad que no espera a que las cosas ocurran: las empuja.
Eso no significa que todo esté resuelto ni que exista un cheque en blanco. Significa que, mientras en otros estados el partido perdió conexión con la ciudadanía, aquí ha logrado conservarla con decisiones concretas. No es casualidad. Se trata de tiros de precisión.
El mejor ejemplo es la seguridad. En un país donde la violencia condiciona la vida diaria, Coahuila decidió blindar sus fronteras, fortalecer a sus policías, coordinar instituciones y no bajar la guardia. Esa tranquilidad permite que lleguen inversiones, crezca la industria, haya empleo y las familias vivan con mayor libertad.
También hay precisión al entender qué distingue al estado y cómo proyectarlo. Este fin de semana, Saltillo fue sede de la final de la Copa del Mundo de Tiro con Arco: 32 de los mejores arqueros de 17 países compitieron en plena Plaza de Armas. Un evento que puso a Coahuila en la mira del mundo y que no habría sido posible sin seguridad, organización y confianza.
El futuro del PRI no se decidirá con frases sobre su inmortalidad. Se decidirá estado por estado, gobierno por gobierno y resultado por resultado. Coahuila se cuece aparte porque entendió que en política no basta con disparar discursos al aire. Hay que saber apuntar. Y dar en el blanco.
Recomendar Nota
