La destitución del empresario como ministro de Industria, es el fin de una era para el "superoperador" de Maduro, quien tuvo un vínculo con México
La destitución del empresario como ministro de Industria, es el fin de una era para el "superoperador" de Maduro, quien tuvo un vínculo con México

En un movimiento sorpresivo que redefine la estructura económica del Gobierno venezolano, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció este viernes la destitución de Alex Saab como ministro de Industrias y Producción Nacional.
La salida del empresario colombiano se produce tras una reestructuración que fusiona su cartera con el Ministerio de Comercio Nacional, bajo el mando de Luis Antonio Villegas.
A pesar de que el comunicado oficial agradece su "labor al servicio de la Patria", la salida de Saab ocurre bajo una intensa presión diplomática.
Fuentes de la administración estadounidense señalan que su remoción fue una exigencia directa del equipo de Donald Trump, marcando un giro drástico tras el indulto que le otorgó Joe Biden en 2023.
Para la justicia internacional y diversos organismos de inteligencia, Alex Saab nunca fue un simple funcionario. Es considerado el principal testaferro de Nicolás Maduro, encargado de gestionar una vasta red financiera opaca para evadir sanciones internacionales.
Su ascenso al poder político formal en octubre de 2024 fue visto como un blindaje por parte del chavismo, tras haber pasado más de tres años detenido (primero en Cabo Verde y luego en Estados Unidos) acusado de lavar cientos de millones de dólares provenientes de contratos estatales corruptos.
El capítulo México
El vínculo de Saab con México es una de las piezas clave en su expediente de corrupción. A través de empresas fantasma y contratos opacos, Saab orquestó la compra de alimentos de baja calidad en territorio mexicano para el programa estatal CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción).
Aunque el gobierno de Maduro asegura que Saab "asumirá nuevas responsabilidades", su salida del gabinete lo deja en una posición vulnerable. Si bien el indulto de Biden impide que sea juzgado nuevamente por los cargos anteriores en EU, las investigaciones por corrupción y lavado de activos continúan abiertas en múltiples jurisdicciones.
La caída del "superoperador" sugiere que el chavismo podría estar sacrificando a una de sus fichas más leales para intentar suavizar las tensiones con la administración entrante en Washington, que ha mantenido una postura de "tolerancia cero" frente a las redes financieras de Saab.
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