El primer ministro israelí enfrenta su momento más crítico marcado por la guerra en Gaza y un creciente aislamiento diplomático internacional
El primer ministro israelí enfrenta su momento más crítico marcado por la guerra en Gaza y un creciente aislamiento diplomático internacional

Benjamin Netanyahu lleva casi tres décadas en el poder. Ha sido primer ministro en seis ocasiones, ha dirigido el Likud, el partido de derecha, durante buena parte de ese tiempo y es el jefe de gobierno que más años ha permanecido en el cargo en la historia de Israel.
Su carrera ha atravesado prácticamente todas las grandes discusiones del país, que van desde conflictos con los palestinos y con Irán, la relación con Estados Unidos, la economía, la religión y, en los últimos años, una profunda disputa sobre los límites del poder político y judicial.
Al centro de todo está su firme convicción de que Israel, por su historia y por las amenazas que enfrenta, no puede darse el lujo de bajar la guardia.
Netanyahu nació en octubre de 1949 en Tel Aviv. Su padre, Benzion Netanyahu, era historiador especializado en los judíos de España y un intelectual vinculado al sionismo revisionista, marcado por un fuerte nacionalismo judío. Su madre, Tzila, nació en Palestina durante el Mandato británico.
La familia pasó varios periodos en Estados Unidos en donde Benjamin estudió la secundaria cerca de Filadelfia. En 1967 regresó a Israel y se incorporó a las Fuerzas de Defensa de Israel.
Aquí sirvió durante cinco años en Sayeret Matkal, una unidad de élite, y alcanzó el rango de capitán. Participó en la operación para liberar a los pasajeros de un avión de Sabenasecuestrado en 1972 y combatió durante la guerra de Yom Kippur en 1973.
Su hermano mayor, Yonatan Netanyahu, también pertenecía a Sayeret Matkal, y murió en 1976 durante la operación de rescate de los pasajeros de un avión secuestrado que había sido llevado a Entebbe, Uganda.
La muerte de Yonatan tuvo una influencia decisiva en el ahora primer ministro y contribuyó a convertir la lucha contra el terrorismo en uno de los ejes de su actividad pública.
Después del servicio militar regresó a Estados Unidos, estudió arquitectura y administración de empresas en el MIT y ciencias políticas en Harvard y MIT. Trabajó en Boston Consulting Group antes de volver a Israel.
Netanyahu aprovechó sus vínculos estadounidenses y desde Washington construyó su base política.
Entre 1982 y 1984 fue subjefe de misión de la embajada israelí en Estados Unidos y entre 1984 y 1988 embajador ante Naciones Unidas. Allí pregonó los argumentos israelíes ante una audiencia estadounidense.
Es en esa época también que formó una amistad que le serviría años después, la de la familia Kushner. En 1998, cuando Jared Kushner tenía 17 años, Netanyahu participó en un viaje de jóvenes judíos a Polonia e Israel.
Charles Kushner, padre de Jared, era amigo de Netanyahu y, según contó The New York Times, el primer ministro había llegado a hospedarse en la casa de los Kushner en Nueva Jersey.
Una noche incluso durmió en la habitación de Jared, mientras el adolescente se mudó al sótano. Años después, aquel muchacho se convertiría en asesor de Donald Trump y uno de los principales interlocutores de Netanyahu en Washington.
Años antes, en 1988, Netanyahu fue elegido para la Knéset como candidato del Likud. Se convirtió en líder del partido en 1993 y ganó las elecciones de 1996 frente a Shimon Peres, después del asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin.
Su primer gobierno no fue completamente ajeno a los acuerdos derivados de Oslo, mismos que firmó el Protocolo de Hebrón en 1997 y el Memorándum de Wye River en 1998, aunque siempre sostuvo que cualquier concesión debía estar acompañada de garantías de seguridad.
Al frente del gobierno también impulsó políticas económicas liberales, y una derrota electoral en 1999 frente a Ehud Barak lo llevó a abandonar temporalmente la política.
Pero como todo político verdadero, no se pudo quedar lejos del poder mucho tiempo y regresó al gobierno en 2002 como ministro de Relaciones Exteriores y después como ministro de Finanzas de Ariel Sharon.
Desde Hacienda impulsó la reducción del gasto público, recortes fiscales, privatizaciones y reformas del sistema de pensiones.
En 2005 renunció en oposición a la retirada unilateral de Gaza, y cuatro años después regresó al poder y permaneció prácticamente de manera ininterrumpida hasta 2021.
Volvió a ser primer ministro, cargo que ocupa actualmente, en diciembre de 2022, después de formar una coalición con partidos religiosos, nacionalistas y de extrema derecha.
Aquí hay una pieza clave para su poder. Pocas relaciones han sido tan importantes para Netanyahu como la que mantiene con Washington.
Durante el gobierno de Barack Obama mantuvo una relación especialmente tensa con la Casa Blanca y en 2015 llegó al Congreso estadounidense para oponerse al acuerdo nuclear con Irán.
Después, con Donald Trump, la relación fue mucho más cercana. Trump reconoció Jerusaléncomo capital de Israel, trasladó allí la embajada estadounidense, reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán.
Durante el primer mandato de Trump también se firmaron los Acuerdos de Abraham, que normalizaron las relaciones de Israel con varios países árabes.
El regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025 volvió a colocar a Netanyahu en el centro de la política estadounidense de Oriente Medio, aunque la relación no ha sido completamente lineal.
Las diferencias sobre Irán y Gaza se han hecho visibles. En 2026, The Washington Postdescribió una relación sometida a mayores tensiones, mientras ambos dirigentes enfrentaban presiones políticas internas.
Pero la etapa que define al Netanyahu actual comenzó el 7 de octubre de 2023. Hamas y otros grupos armados palestinos atacaron el sur de Israel, mataron alrededor de mil 200 personas y tomaron 251 rehenes, según datos israelíes citados por Reuters.
Israel respondió con una ofensiva aérea y terrestre de gran escala sobre Gaza. Para septiembre de 2026, las autoridades de Gaza habían reportado más de 73 mil muertos.
Hasta el momento, Israel sostiene que sus operaciones tienen como objetivo a Hamas y rechaza las acusaciones de genocidio.
La guerra abrió además una crisis política interna. Familias de rehenes exigieron que el gobierno priorizara su liberación, mientras opositores y antiguos funcionarios de seguridad cuestionaron la respuesta al ataque y la responsabilidad política que permitieron que ocurriera.
Netanyahu ha defendido la guerra como una operación necesaria para eliminar la amenaza de Hamas y recuperar a los rehenes. Al mismo tiempo, su posición sobre el futuro palestino se ha endurecido y ha sostenido que Israel debe conservar el control de la seguridad.
La guerra tampoco borró la otra gran batalla de Netanyahu, la de la reforma judicial. En 2023 su gobierno impulsó cambios para reducir determinadas facultades de la Corte Suprema y modificar el equilibrio entre el Poder Judicial y el gobierno.
La iniciativa provocó algunas de las mayores protestas de la historia reciente de Israel. El conflicto con la justicia volvió a aparecer en 2026, cuando ministros de Netanyahu rechazaron una sentencia relacionada con el organismo regulador de medios de comunicación.
El episodio tiene una dimensión todavía más delicada porque Netanyahu enfrenta desde 2019 un proceso penal por corrupción. Son tres expedientes: los casos 1000, 2000 y 4000.
En el primero, la fiscalía sostiene que su esposa y él recibieron regalos de empresarios y que Netanyahu ayudó a uno de ellos en asuntos relacionados con sus intereses.
En el segundo, la acusación sostiene que negoció con el propietario de Yedioth Ahronoth una cobertura favorable a cambio de medidas contra un periódico rival.
El caso 4000, considerado el más grave, ¡sostiene que Netanyahu otorgó beneficios regulatorios a Bezeq a cambio de una cobertura favorable en Walla!, propiedad de un accionista de la empresa.
Los cargos incluyen soborno, fraude y abuso de confianza. Obviamente, Netanyahu niega todas las acusaciones y sostiene que el proceso es una persecución política.
El juicio comenzó en 2020 y continúa mientras Netanyahu ejerce como primer ministro. Ha sufrido aplazamientos relacionados con las obligaciones del mandatario y las situaciones de emergencia provocadas por las guerras.
En diciembre de 2024 se convirtió en el primer ministro israelí en ejercicio en ser acusado y sometido a juicio penal. A esta situación se suma la dimensión internacional de la guerra.
En noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Netanyahu y su entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad relacionados con Gaza.
Claro que la orden no constituye una condena, y Netanyahu, nuevamente, rechaza las acusaciones.
Después de casi tres décadas en la primera línea política, Netanyahu sigue siendo una figura inseparable de la historia reciente de Israel.
Impulsó reformas económicas liberales, convirtió la amenaza iraní en uno de los ejes de la política exterior israelí y durante sus gobiernos se expandieron las relaciones con varios países árabes.
También consiguió regresar al poder después de haberlo perdido y sobrevivir a numerosas crisis políticas.
Pero el Netanyahu de 2026 enfrenta un escenario muy distinto al del joven líder del Likud que derrotó a Shimon Peres en 1996.
El ataque de Hamas puso bajo escrutinio la capacidad del gobierno que dirigía para proteger al país; la guerra de Gaza ha provocado una enorme crisis humanitaria y una fuerte condena internacional.
Eso llevó a que el 24 de septiembre de 2026, mientras Netanyahu subía al estrado de la Asamblea General de la ONU para defender la actuación de Israel, decenas de delegados abandonaron la sala cuando comenzó su discurso.
Reuters documentó el abandono y señaló que reflejaba el creciente aislamiento diplomáticode Israel por la guerra.
Netanyahu respondió llamando “cobardes morales” a quienes se marchaban y después defendió las acciones de Israel, rechazó las acusaciones de genocidio y agradeció a Donald Trump su apoyo.
La escena funciona como una fotografía del momento político de Netanyahu. Es el hombre que durante décadas construyó su carrera sobre la capacidad de Israel para resistir la presión internacional, hablando ante una Asamblea General en la que decenas de representantes decidieron no escucharlo.
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