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José Alfredo Jiménez, 100 años y sigue siendo El Rey

Además del homenaje en Garibaldi, se develará un busto en los jardines de la Embajada de México en España y se lanzará un billete de lotería

Sus canciones han acompañado celebraciones, derrotas y despedidas durante generaciones. A cien años de su nacimiento, este 19 de enero, José Alfredo Jiménez, el compositor nacido en Dolores Hidalgo, Guanajuato, será recordado con una serie de homenajes que se extenderán a lo largo de todo el año, tanto en México como en el extranjero.

Las conmemoraciones incluyen actividades simbólicas y culturales de gran alcance. Paloma Jiménez Gálvez, hija del cantautor, encabezará en Madrid una ceremonia en el marco de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), donde México es el país invitado. Ahí se inaugurará la exposición “…Pero sigo siendo el rey”, integrada por documentos, fotografías y objetos personales de la Casa Museo José Alfredo Jiménez, que se exhibirá durante un mes en el Instituto Cultural de México, con el respaldo del gobierno de Guanajuato y la posibilidad de itinerar a otros países.

En México, el 30 de enero se emitirá un billete de Lotería Nacional conmemorativo del centenario. En Guanajuato esta en la mesa el nombrar al aeropuerto José Alfredo Jiménez. También se espera salga una película sobre la vida del autor y un timbre postal. Este lunes Canal 22 ofrecerá una programación especial y la Fonoteca Nacional realizará sesiones de escucha, no solo de su música, sino de los programas de radio en los que participó.

 

En México, uno de los actos centrales será el homenaje en Plaza Garibaldi, espacio emblemático de la bohemia y la canción ranchera. En representación de la familia, Carlos Navarrete dará una palabras y estará en compañía de el Mariachi Los Gavilanes, que acompañaron a José Alfredo durante muchos años, María Elena Leal, hija de Lola Beltrán, Gabriel Solís, hijo de Javier Solís y Percy.

Para Carlos Navarrete, ex diputado y senador y organizador de homenajes al compositor desde hace más de dos décadas, la relación con la obra de José Alfredo tiene raíces personales. “Soy guanajuense y crecí escuchando sus canciones en casa; fue hasta que las escuché con atención en un cassette que me prestaron, que entendí que este hombre decía cosas profundas”, recordó.

Navarrete inició en 2001 una tradición anual de visitas al panteón de Dolores Hidalgo en el aniversario luctuoso, donde se encuentra el mausoleo del compositor. Desde entonces, el encuentro se ha convertido en una cita obligada para los llamados josealfredistas. “Desde ese primer homenaje no hemos fallado ni un solo año. Vamos al museo, al panteón, hay mariachi, tequila y, sobre todo, canciones que siguen convocando”, explicó. Con el tiempo, los encuentros crecieron hasta reunir a cientos de personas, aunque hoy se privilegia un formato más íntimo y fiel al espíritu del compositor.

La figura de José Alfredo también se entiende desde la convivencia creativa de su época. Óscar Cordero, hijo del compositor Víctor Cordero, autor de "Juan Charrasqueado" y más de 700 corridos, destacó la hermandad que existía entre los grandes autores del siglo XX. “No había envidias ni competencia; se complementaban. Era una convivencia creativa, una bohemia donde uno tocaba, otro cantaba y otro improvisaba”, señaló al recordar los encuentros en Garibaldi y en casas donde se reunían músicos, poetas y artistas.

Para Cordero, José Alfredo representa más que una figura histórica. “Ya no es solo un ícono, es un símbolo de México. Su música trascendió y sigue viva, incluso entre jóvenes que no saben quién la compuso, pero conocen "El Rey" en cualquier parte del mundo”, afirmó. A su juicio, el legado del autor de "Amanecí en tus brazos" y "Si nos dejan" es tan sólido que imaginar lo contrario “sería como pensar que la música puede desaparecer”.

A un siglo de su nacimiento, se confirma que la obra de José Alfredo Jiménez no pertenece al pasado. Sus canciones siguen cantándose en cantinas, escenarios y reuniones familiares, mientras los homenajes oficiales y populares recuerdan que, en la historia de la música mexicana, hay nombres que no envejecen.