La indignación rebasó los cálculos del gobierno. Mientras más se deslindan más se hunden junto a Guadalupe Taddei, pieza clave del fraude electoral que le dio a la presidenta el control del Congreso y del Poder Judicial.
El operativo para sacar a Taddei del INE nada tuvo que ver con el combate a la corrupción. Fue un ajuste interno que se les salió de las manos por la ostentosa desfachatez para robar del clan morenista que pusieron al frente del Instituto.
Para Sheinbaum el caso Taddei es más delicado que los robos a Segalmex, a Pemex, los trenes descarrilados y los crímenes en la cúpula de la Marina por el huachicol fiscal.
Es que el súper poder de la presidenta reposa en el fraude electoral de 2024, que operó Guadalupe Taddei en el INE.
Le robaron 20 puntos porcentuales de la votación a los partidos opositores y se los regalaron a la coalición gobernante. Así alcanzaron la mayoría calificada en la Cámara de Diputados: con votos robados en el INE de Taddei.
Para alcanzar los dos tercios en el Senado, Morena recurrió a la compra de votos, operada por Adán Augusto López.
Quizá esa sea la razón del estrés de la presidenta, que se le cruzan nombres, confunde, miente y dispara a ciegas contra el pasado.
Pudo ser obra del subconsciente, pero el viernes al hablar de que la derecha nunca ha tenido fuerza en México, reconoció que Felipe Calderón ganó la presidencia.
“Cuando gana el PAN, con Fox y Calderón, buscan un discurso más democrático”, dijo (minuto 59-60).
–No hay más preguntas, señor juez–, diría cualquier abogado.
Sheinbaum soltó navajazos contra Héctor Aguilar Camín cuando le preguntaron por un encuentro que organiza la revista Letras Libres en Madrid.
Confundió Letras Libres con la revista Nexos.
Un día antes había dicho que Taddei viene del equipo del gobernador panista Guillermo Padrés, de Sonora, como prueba de que la ex directora del INE nada tiene que ver con Morena.
De pronto nos va a decir que Alfonso Durazo tampoco tiene relación con Morena porque viene de trabajar con Colosio, con Zedillo y con Fox.
El gobierno descobijó a Taddei para forzar su salida porque la amiga de Brugada y de Durazo no era confiable y tenía un gran poder.
Pero ni la presidenta ni los operadores de la caída de Taddei contaban con el espléndido trabajo de la prensa libre que exhibió la corrupción de la presidenta del INE en toda su dimensión.
Como lo dijo Carlos Loret en el noticiario de Latinus: “Taddei es SU corrupta, presidenta Sheinbaum”. De nadie más.
Taddei operó el fraude electoral que destruyó la independencia de poderes.
El fraude del 2024 acabó con la democracia en México.
Con el fraude del 2024 Morena mató a los organismos autónomos que vigilaban al poder.
El fraude del 2024 blindó a gobernadores aliados con narcotraficantes.
Gracias al fraude del 2024 las élites del morenismo y sus familias pueden hacer negocios multimillonarios y dormir tranquilos en los mejores hoteles del mundo.
A Guadalupe Taddei la compró Morena.
El Congreso, con la mayoría espuria surgida del fraude del 2024, le dio plenos poderes a Taddei en el INE para manejarlo como si fuera de su propiedad.
“Amor con amor se paga”, dice AMLO y ha repetido Sheinbaum. Todo para Taddei.
La votación en el Congreso para entregar la gestión administrativa del INE a Taddei y su pandilla no contó con ningún voto de la oposición. Sólo Morena y aliados.
“Hay una campaña para hacer creer que Taddei era de Morena”, sostuvo la presidenta.
En la memorable mañanera del viernes, advirtió la presidenta Sheinbaum:
“Es importante que no se digan falsedades aquí”.
Detrás del enojo de la presidenta está la culpa. Su mayoría en el Congreso y sus reformas constitucionales están sostenidas por un fraude electoral que operó Guadalupe Taddei.
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