No existen condiciones para que se realicen las elecciones de junio de 2027. La corrupción penetró a fondo en el Instituto Nacional Electoral. La presidenta ha intentado minimizar la crisis, ha tratado de responsabilizar a las administraciones anteriores y ha dicho que se investigará. Pero, hasta donde se sabe, los Órganos Internos de Control también fueron contaminados por la corrupción. Ante la negativa presidencial de admitir la gravedad del problema, cuando el proceso electoral ya está en marcha, cabe considerar medidas extremas.
Los partidos opositores: PAN, PRI, Somos y MC, deben de pronunciarse con energía y claridad: No es posible participar en el proceso electoral de 2027 dada la falta de confianza en el Instituto Nacional Electoral.
Se debe convocar a una conferencia de prensa con los corresponsales extranjeros para dar un mensaje al mundo, a los organismos internacionales y a los gobiernos extranjeros. En México desapareció la democracia. En las próximas elecciones solo van a participar el partido oficial y sus satélites. Nos negamos a convalidar unas elecciones corruptas.
Los partidos de oposición no deben participar en unas elecciones que ya perdieron antes de celebrarse porque tanto el Instituto Nacional Electoral como el Tribunal Electoral fueron ya colonizados por el gobierno de Morena, que toleró su corrupción a cambio de la sumisión antes, durante y después de los comicios.
No se puede seguir fingiendo que vivimos en un régimen democrático. No podemos seguir simulando que vivimos en una república cuando desapareció ya la división de poderes como resultado de una elección fraudulenta del Poder Judicial.
Vivimos en el país de la simulación. El gobierno compra votos a través de los programas sociales. Los Servidores de la Nación se aseguran de que esa compra sea efectiva. El Instituto Electoral simula elecciones. ¿Cuál es el incentivo de los partidos opositores y de la población que no comulga con Morena para avalar este simulacro? La única solución es negarse a validar este proceso amañado. Negarse a participar en esta farsa electoral. Decirle al mundo: México, como Cuba y Nicaragua, ya entró de lleno al terreno de la autocracia.
A finales de 2023 y comienzos de 2024, ante la amenaza del gobierno de controlar el INE, cientos de miles de mexicanos salimos a las calles y elevamos nuestra voz: el INE no se toca. Lo que a partir de entonces comenzó a hacer Morena fue erosionar el Instituto Electoral mediante nombramientos estratégicos para hacerse del control, ¿con qué fin? Burlar las elecciones de los mexicanos. El gobierno cuenta con jueces, medios de propaganda, Guardia Nacional y Fuerzas Armadas. Los ciudadanos contamos con nuestro voto para cambiar las cosas. Pero cuando no existe la mínima seguridad de que ese voto vaya a ser respetado, nos queda aún la fuerza de resguardarlo para cuando haya mejores condiciones.
Exigimos una reestructura total del Instituto Electoral. Que sus puestos principales sean nombrados por consenso. Que la transparencia sea total. Que se permita la supervisión ciudadana. Que se impida la coacción en casillas de los Servidores de la Nación. Que se garantice el juego limpio y la cancha pareja.
No debemos permitir la simulación electoral. Costó mucho trabajo ciudadano crear un andamiaje creíble y reconocido internacionalmente. Se logró erradicar la palabra “fraude” de nuestro vocabulario político. El sistema electoral permitió la victoria de la oposición morenista que ahora pretende quemar la escalera para que nadie más pueda aspirar a gobernar aparte de ellos Mandaron al diablo las instituciones. Las corrompieron. No validemos esa farsa. Los partidos tienen la palabra. Los mexicanos los estamos observando.
Recomendar Nota
