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"La nostalgia no es opción, el orden mundial se rompió", declara el primer ministro de Canadá en Davos

En su lugar, llamó a nombrar la realidad, construir fortaleza interna y cooperar honestamente para edificar un sistema internacional más justo,

En un discurso de alto contenido político y estratégico en el Foro Económico Mundial, el primer ministro de Canadá, Mark J. Carney, afirmó que el mundo atraviesa una ruptura profunda del orden internacional y no una simple transición, y llamó a las potencias medias a abandonar la “ficción” del orden basado en reglas para actuar con realismo, coherencia y cooperación.

Carney sostuvo que la rivalidad entre grandes potencias ha debilitado las instituciones multilaterales y convertido la integración económica en un instrumento de coerción, mediante aranceles, sanciones financieras y control de cadenas de suministro.

En ese contexto, advirtió que “acomodarse” o guardar silencio no garantiza seguridad, y comparó esa actitud con “vivir dentro de una mentira”, retomando la metáfora del disidente checo Václav Havel.

El primer ministro defendió que países como Canadá no están condenados a la irrelevancia y pueden construir un nuevo orden basado en valores como la soberanía, los derechos humanos y la cooperación, pero anclado en capacidad real de resistencia y autonomía estratégica. Alertó, sin embargo, que un mundo de “fortalezas nacionales” sería más pobre, frágil y menos sostenible.

Carney presentó el nuevo enfoque canadiense como un “realismo basado en valores”: principios claros combinados con pragmatismo.

Anunció que su gobierno ha reducido impuestos, eliminado barreras al comercio interno, acelerado inversiones por un billón de dólares en energía, inteligencia artificial y minerales críticos, y duplicará el gasto en defensa hacia 2030, fortaleciendo al mismo tiempo la industria nacional.

En el plano internacional, destacó una rápida diversificación de alianzas, con acuerdos estratégicos y comerciales en Europa, Asia, Medio Oriente y América Latina, así como una política de “geometría variable”: coaliciones específicas para distintos problemas, desde el apoyo a Ucrania hasta la seguridad del Ártico, el comercio plurilateral y la gobernanza de la inteligencia artificial.

Carney subrayó que las potencias medias deben actuar juntas para evitar negociar en desventaja frente a los hegemones, sin mencionar directamente a Donald Trump. “Si no estás en la mesa, estás en el menú”, advirtió, al tiempo que rechazó un multilateralismo ingenuo y propuso crear acuerdos funcionales que reduzcan la vulnerabilidad a la presión externa.

Al cierre, afirmó que Canadá está “quitando el letrero de la ventana” aceptando que el viejo orden no volverá y que la nostalgia no es una estrategia. En su lugar, llamó a nombrar la realidad, construir fortaleza interna y cooperar honestamente para edificar un sistema internacional más justo, estable y eficaz, liderado por potencias medias dispuestas a actuar con decisión.