A un año del segundo mandato de Donald Trump, la reunión de Davos concentró la atención en la disputa Estados Unidos vs. la Unión Europea, donde el tema Groenlandia se vincula también a las diferencias con la OTAN (incluyendo la invasión a Ucrania), al clima generado por EU al cancelar financiamiento a fondos de organismos internacionales y a la guerra arancelaria en marcha. Como varios analistas, organizaciones y líderes políticos han señalado, la estructura económica mundial creada en las últimas décadas parece estar llegando a su fin y vislumbran nuevos riesgos para la economía internacional.
En un entorno con alto grado de interdependencia económica y un débil marco institucional para regularla, comercio y finanzas internacionales, como instrumentos de política y ejercicio del poder, muestran la verdadera fortaleza de los países y sus cuerpos multilaterales para resistir y responder a amenazas comerciales y financieras. Las confrontaciones de EU con China y Europa han afectado los circuitos comerciales y financieros generando más incertidumbre.
El sistema monetario se ha visto afectado también por la trayectoria del dólar y hechos como el déficit y la deuda de EU. En un año, del 2 de enero de 2025 al mismo día de 2026, el precio de la onza de oro en dólares aumentó 62%; de esta última fecha al 21 de enero, el precio aumentó 11.6% más. Estos datos expresan un dólar perdiendo valor puesto que los inversionistas optan por el oro como la mejor forma de resguardarse ante el clima de confrontación e incertidumbre; asimismo, también explican que el tipo de cambio peso/dólar pasara en poco más de un año, de $20.70 a $17.45 el día de ayer.
La economía mexicana se encuentra inmersa en este clima. La relación cercana, intensa y directa con el vecino del norte obliga a buscar opciones para tratar de minimizar los impactos negativos, por lo que es necesario fortalecer las capacidades del aparato productivo nacional, así como aprovechar las condiciones de interdependencia de las cadenas productivas binacionales para mantener condiciones comerciales favorables con EU. Ello requiere un gran acuerdo social entre los actores económicos con compromisos concretos, metas y cronogramas, así como una renovada política pública orientada a la concertación y acción para el crecimiento.
