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El descarrilamiento del Tren Interoceánico era previsible por fallas estructurales, especialistas de la Ibero

Consideraron que la FGR no debe ser la única institución que lleve a cabo la investigación

El descarrilamiento del Tren Interoceánico era previsible por fallas estructurales del proyecto, locomotoras chatarra de más de 30 años compradas en Canadá, trazos que datan de la época de Porfirio Díaz y material rodante inadecuado, dijeron los especialistas de la Universidad Iberoamericana, Agustín Ortega y Manuel del Moral.

El ingeniero Ortega afirmó que no se corrigieron rutas ni radios de giro, por lo que la rehabilitación y modernización anunciadas en los últimos años se limitó a modificaciones parciales en rieles y durmientes. “No hay un rediseño geométrico, es el mismo proyecto definido desde los trazos inaugurados en1907, en el gobierno de Porfirio Díaz”.

Sobre el informe de la FGR que atribuye el descarrilamiento al exceso de velocidad, dijeron que este factor es el último eslabón en la cadena. “La infraestructura es la que define la velocidad, no la intención del operador”.

Del Moral, miembro fundador del Consejo Nacional de Ejecutivos en Logística y Cadena de Suministro, expuso que la estabilidad de la vía ha sido comprometida por la coexistencia sin orden de durmientes de madera y concreto.

Recordó que otro factor que no se ha investigado a fondo es la calidad del balasto que ha sido cuestionada. Consideraron que la FGR no debe ser la única institución que lleve a cabo la investigación por el descarrilamiento, sino que deben intervenir especialistas internacionales en diversas disciplinas, como sucede en Europa.

Se siguen sumando irregularidades en la operación del Tren

Aunque a los maquinistas les atribuyen la responsabilidad inicial del descarrilamiento del Tren Interoceánico por exceso de velocidad, la realidad según el expediente de la FGR es que apenas unas semanas antes del siniestro habían aprobado el curso de capacitación de la empresa para no rebasar los 50 kilómetros por hora en la zona del siniestro.

Además, los datos de prueba recabados por la FGR revelan una serie de irregularidades en la operación del Ferrocarril del Istmo,  no sólo en las licencias vencidas de la tripulación, sino a lo largo de la vía y en el tren. De acuerdo con los peritajes que se integraron a la carpeta de investigación, en la curva donde descarriló el tren no había señalizaciones preventivas.

Mientras que a lo largo de la vía férrea se contabilizaron durmientes de madera combinados con otros fabricados en concreto.
A pesar de que los tripulantes del Tren Interoceánico tenían vencidas sus licencias ferroviarias, la empresa Ferrocarril del Istmo no sólo les permitió operar sin cumplir con esa obligación legal, sino que los capacitó semanas antes del siniestro.

Con fecha 14 de enero de 2026, Olga Lidia Lara Cancino, apoderada legal de Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec S.A. de C.V, envío a la FGR la “constancia de competencias y habilidades laborales en la Línea Z” de Emilio Erasmo Canteros, acreditándolo con el puesto de maquinista de camino de carga y pasajeros, y de Felipe de Jesús Díaz, con puesto de conductor de trenes de carga y de pasajeros.

Capacitación y adiestramiento en regla

Del 17 al 18 de octubre de 2025 ambos cursaron el programa de capacitación, adiestramiento y productividad denominado “Horario Línea Z”, en el cual se establece, entre otras medidas de seguridad, la velocidad límite de circulación de 50 kilómetros por hora en el tramo donde se descarriló el tren.

Posteriormente, se emitió el dictamen de seguridad industrial con folio 5933, de 23 de enero de 2026, que se integró a la FGR. En el mismo quedó comprobado “que la tripulación tiene las habilidades laborales para operar en la Línea Z del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec”.

Como quedó comprobado, el maquinista y el conductor del Tren Interoceánico no tenían aliento alcohólico y aprobaron los exámenes médicos sin problema (presión arterial, frecuencia cardiaca, oximetría), los cuales les fueron aplicados antes de iniciar la marcha del convoy que finalmente descarriló en Oaxaca, revela el expediente de la FGR.

Por otra parte, durante las diligencias por el descarrilamiento del Tren Interoceánico se confirmó que no funcionaban las cámaras del sistema de “videovigilancia”, instaladas en la cabina de la locomotora siniestrada para monitorear en tiempo real a los tripulantes durante sus recorridos.

Y algo que ha despertado enorme sorpresa: el conductor no contaba con velocímetro en el tablero de mando, por lo que debía distraerse de sus tareas y maniobrar para poder ver en el que sí tenía el maquinista para saber si iban o no a exceso de velocidad.