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El enojo de la presidenta

En estos días es mala idea ponerse en la primera fila de un evento con la presidenta, que anda de muy mal humor.

Tiene motivos para estar irritable, aunque no se la cobra al que le dejó el país en situación de extrema debilidad porque empoderó al narco, sino que se desquita con grillos municipales.

La narcopolítica se expresa con muertos y heridos entre bandas criminales en lucha por territorio y control de instituciones.

En estos días mataron en Colima a una tía y a una prima del secretario de Educación Pública y expresidente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo.

Las señoras se dedicaban al noble oficio de hacer pan dulce, y de pronto las atacó un comando y fueron asesinadas en la capital estatal sin deberla ni temerla.

Manzanillo es el nudo donde llega buena parte de la cocaína de Colombia que luego va a Europa y Estados Unidos, y de los precursores asiáticos para fabricar el fentanilo en laboratorios mexicanos y cruzar la droga a Estados Unidos.

El puerto, administrado por las Fuerzas Armadas, está bajo control del Cártel Jalisco Nueva Generación, cuyos capos no ven con buenos ojos que a la gubernatura colimense llegue Mario Delgado, a quien se vincula con sus rivales del Cártel de Sinaloa.

Eso explicó ayer Raymundo Riva Palacio en su ilustrada columna Estrictamente Personal. Mario Delgado operó elecciones en siete estados en los comicios de 2021 con dinero del Cártel de Sinaloa, “a través del empresario Sergio Carmona, que operaba una red de huachicol en Tamaulipas”, quien fue asesinado en San Pedro Garza García, Nuevo León.

¿Tanto creció el poder del narco como para que el Estado mexicano no pueda -hasta ahora- quitarle a un cártel el control de un puerto?

Así es.

De ese tamaño es nuestra vulnerabilidad.

¿Qué puede responder nuestra presidenta a las crecientes exigencias y burlas de Donald Trump?

Está en un grado de vulnerabilidad que no conocieron sus antecesores.

Su respuesta ha sido horrible. Nos sigue dividiendo, no escucha, y así somos más vulnerables aún.

O regaña en vivo y en directo a morenistas bajacalifornianos. Merecido se lo tienen, pero lo notable fue el lenguaje no verbal de la presidenta Sheinbaum.

A ver quien se sienta en primera fila cuando vaya a Sinaloa.

Hace unos días balearon a una diputada, Elizabeth Montoya, y al líder estatal de Movimiento Ciudadano, diputado Sergio Torres.

La diputada perdió un ojo y los médicos batallan por salvarle la vida al presidente estatal de MC, al que le metieron dos tiros en la cabeza, uno de ellos entró al cerebro.

Les tiraron a matar, en el contexto de la lucha por la dirigencia del sindicato de trabajadores del ayuntamiento de Culiacán, que es importante para el crimen organizado por el control de la operación en campo, como la Junta de Agua Potable y Saneamiento.

Uno o dos días después la presidenta anunció que “hay detenciones de los presuntos responsables del atentado de los diputados Sergio Torres y Eli Montoya”.

¿De veras hay detenidos? Nadie lo sabe. Al parecer, la volvieron a engañar.

Como se engaña con las estadísticas de homicidios: “Han bajado sensiblemente”, dice el gobierno, lo que tal vez tenga algo de veracidad, pero lo que hay son maromas con los números y reclasificación de delitos.

A manera de ejemplo, escribió Omar Garfias en La Aurora, un policía municipal de Culiacán fue asesinado y los criminales tiraron su cuerpo en las puertas del edificio del Ayuntamiento.

No se contabilizó como homicidio, sino como “ataques a la autoridad”.

¿Y los 14 trabajadores de una minera canadiense secuestrados en el municipio de Concordia?

Pueden enviar 20 mil o 30 mil efectivos a Sinaloa y las cosas no mejoran a buen ritmo porque la penetración del narco fue de dimensiones colosales.

El presidente del Colegio de Economistas de Sinaloa, Aarón Sánchez, apuntó ayer en su artículo en este diario que hay cálculos indirectos que señalan que en su estado hay “un exceso de circulante de al menos 30% (superior) a la capacidad productiva regional”.

Es dinero del narco.

Como es del narcotráfico buena parte del flujo de remesas que llegan de Estados Unidos: de 30 mil millones de dólares anuales en el gobierno 2012-2018, se disparó a más de 60 mil millones de dólares anuales en el sexenio 2018-2024.

México está atrapado por la narcopolítica.

La presidenta también.

¿Cómo defender a sus compañeros de movimiento y defender a México al mismo tiempo?

Sí, está irritable, porque no se decide a actuar contra quienes la deben.