El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (Immigration and Customs Enforcement o ICE, por sus siglas en inglés), policía migratoria dependiente del Departamento de Seguridad de Estados Unidos, está envuelto en controversia y cuestionamientos por la brutalidad de sus acciones, la ilegalidad de estas, el nulo respeto que muestra frente a los derechos humanos más básicos, pero sobre todo, por la impunidad con la que opera.
Nadie parece estar a salvo de sus excesos, ni siquiera los propios ciudadanos estadounidenses, en cuyo nombre actúa y a los que dice defender. Baste recordar que a principios de año, el 8 de enero, un agente del ICE le disparó y asesinó a Renee Nicole Good, de 37 años y madre de tres hijos, en la ciudad de Minneapolis, cuando ésta se encontraba al interior de su vehículo. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, acusó a la víctima de "utilizar su vehículo como arma" para atropellar al agente atascado en una calle cubierta de nieve, antes de que éste abriera fuego “en defensa propia”.
Funcionarios estatales y locales rechazaron de plano las imputaciones de Noem. La muerte, por lo demás, fue capturada en video, lo que generó estupor e indignación no sólo en la ciudad sino en el país entero. Dos semanas después, otro ciudadano estadounidense, Alex Pretti, también de 37 años, enfermero en una unidad de cuidados intensivos, fue abatido en la propia Minneapolis por agentes del ICE. Una vez más la agencia alegó que la muerte se había dado en un forcejeo, cuando los agentes intentaban arrebatarle un arma y someterlo. Nuevos videos del incidente emergieron y la supuesta pistola resultó ser un teléfono celular. El hecho de que Pretti haya sido ultimado estando postrado en el suelo, y que haya sido acribillado a tiros inflamó aun más las tensiones en esa ciudad, al punto de provocar manifestaciones multitudinarias contra la presencia de ICE, que amenazaron con degenerar en una revuelta popular. Además de Minneapolis se han sucedido manifestaciones masivas contra la agencia en otras ciudades norteamericanas.
La actitud prepotente y matona exhibida por los agentes del ICE ha llevado a que diversas voces, dentro y fuera de Estados Unidos, como los gobernadores Tim Walz y Gavin Newsom, a compararlos con las Schutzstaffel (SS), o "Escuadrones de Protección" de los nazis o la Gestapo, policía secreta de aquel régimen.
Más allá de la hipérbole, la analogía se sostiene por el recurso que hace ICE de tácticas de miedo, al utilizar vehículos sin identificación, efectuar detenciones extralegales, el despliegue paramilitar y la deshumanización de los inmigrantes, a los que se refiere frecuentemente como animales.
El asesinato de dos ciudadanos estadounidenses, blancos ambos, por añadidura, ha provocado un clamor nacional y dado lugar a severas críticas por parte de legisladores, tanto demócratas como republicanos. Hace una semana, ante la gravedad del descontento, el propio Trump se vio obligado a recular, llamó a una desescalada del conflicto y ofreció una investigación “seria y honesta”. En la psique colectiva estadounidense el maltrato policiaco contra los inmigrantes no puede ser extensivo a los nacionales, sin un serio costo político. Esto podría suponer un punto de inflexión de cara a las elecciones intermedias.
