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Ya despierten, están perdidos

Las cifras oficiales del desempeño económico en 2025 nos muestran que el gobierno no tiene la menor idea de conducir la economía.

Hacienda proyectó un crecimiento económico de entre dos y tres por ciento, y sólo crecimos 0.7 por ciento. El menor desde la pandemia.

El déficit fiscal es de 4.8 por ciento del PIB

La inversión pública es la más baja en 15 años.

Pemex tocó el nivel más bajo de producción y de exportaciones en muchas décadas.

Las exportaciones, motor de la economía, cayeron 28 por ciento respecto al año anterior.

En todo 2025 sólo se crearon 72 mil 176 nuevos empleos formales en el país.

Por Dios, qué ineptos son.

Sí, hay que decirlo con todas sus letras.

En medios de comunicación aplauden el crecimiento de 0.7, porque -dicen- algunos analistas esperaban sólo 0.5.

Paren de aplaudir una desgracia.

El gobierno paga para que le aplaudan y cree en la ficción de la zalamería.

Grandes empresarios y ciertos medios cubren de flores todas las trastadas políticas, jurídicas y económicas de la presidenta, para obtener beneficios o evitarse problemas.

Al secretario de Hacienda lo cortejan con arrumacos, a sabiendas de que su adulación interesada le hace daño al país.

El mundo creció en 2025 un promedio de 3.0 por ciento, y México 0.7 por ciento.

Van dos años seguidos que disminuye el número de empleadores dados de alta en el IMSS.

Faltan garantías e inclusión a todo el sector privado para que invierta, y no sólo al ingeniero Slim.

La contrarreforma energética de Morena consiste en endeudarnos para pagar la operación de empresas estatales que pierden dinero.

Crece la deuda y no se refleja en creación de riqueza, porque el gasto se va a solventar obras inútiles y al reparto de dinero para que Morena siga en el poder.

El año de la elección federal (2024) el endeudamiento del sector público federal aumentó 2.2 billones de pesos.

La brecha entre lo que ingresaba y lo que se gastaba en 2018 eran 658 mil millones de pesos, y en 2025 fue de un billón 365 mil millones de pesos, expuso ayer en Aurora el economista Carlos Ramírez F.

Así, el costo financiero de la deuda (lo que hay que pagar por intereses) equivale a 3.8 por ciento del PIB, mientras el gasto total en salud es de 2.8 por ciento del PIB.

Por eso vemos recortes presupuestales en el Hospital Infantil, en Cancerología, en Cardiología…

No es necesario ser economista para entender, con los propios números del gobierno, que vamos mal.

Se necesita atraer inversión privada para crear riqueza y empleo.

El gobierno debe crear un buen ambiente legal, democrático y de orden para atraerla. Ahora sucede lo contrario.

Para que haya inversión se necesita certeza jurídica, que desapareció con la reforma que entregó el Poder Judicial al Ejecutivo, a su partido y a grupos criminales.

No es un tema ideológico ponerse en sintonía con el siglo: que el sector privado produzca energía. Las grandes tecnológicas necesitan electricidad todo el día. Si no hay, no vienen a México.

Necesitamos gas para generar energía, y lo tenemos en el subsuelo, pero importamos el 60 por ciento de Texas.

Aquí sólo hay capacidad de almacenamiento de gas para dos días y medio.

Somos dependientes de Texas por decisión del gobierno.

Hay que despertar al gobierno, aunque se enoje, porque vamos mal.

Cubrir sus errores en la conducción económica es una deslealtad.