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'Punch-out'!! al estilo Jalisco

Guadalajara, Jal.- Se llama Little Mac. Es un boxeador cuyo nombre lo describe a la perfección: es pequeño, pero anhela convertirse en histórico y medir guantes con tipos que lo triplican en tamaño. Sueña con la cima, con volverse un gigante. ¿El problema? Justamente eso: sus rivales son inmensos, tanto que pueden darse el lujo de derribarlo de un solo puñetazo si se descuida un segundo.

El pequeño Mac, por supuesto, no vive en Jalisco. Habita en un mítico videojuego de Nintendo llamado Punch-Out!!, cuyo jefe final es nada menos que Mike Tyson. Pero para llegar a él debe hacerse fama y sentar a oponentes descomunales.

¿A qué viene toda esta reseña gamer? A que en Jalisco, un Little Mac quiso golpear a los grandes y, al comenzar a hacerlo, se convirtió en un dolor de cabeza. Entonces recibió el golpe que lo derribó. Leonardo Almaguer, diputado del Partido del Trabajo (PT), fue embestido por el aparato de Estado luego de que se hiciera público que, en 2004, fue detenido por robo y delincuencia organizada.

De acuerdo con expedientes judiciales, se le atribuyó incluso haber amagado con un arma a un chofer repartidor de cerveza. Por estos hechos estuvo recluido en el complejo penitenciario de Puente Grande durante casi tres años. Y muy probablemente, nada de esto habría salido a la luz en esta coyuntura si ese Little Mac no se hubiera convertido en un estorbo para el Ejecutivo, al encabezar las protestas contra el alza a las tarifas del transporte público que comenzarán a aplicarse en abril.

El escándalo político, inevitablemente, le cobrará factura al legislador petista, quien durante una comparecencia retó directamente al secretario del Transporte a subirse a un camión juntos —y sin cámaras— para conocer el suplicio de trasladarse del punto A al punto B en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Pero este Little Mac no alcanzó a chocar guantes ni con el funcionario de transporte ni con el gobernador. Una vez que escaló la punzada, desde el entorno del Ejecutivo comenzó a circular su ficha personal, en la que figuran seis mandamientos judiciales y sus copartícipes: todos identificados con fotografía, fecha de nacimiento, apodo y domicilio.

Así, el aparato de inteligencia en Jalisco dejó en claro que tiene perfectamente ubicados a sus rivales y, peor aún, no tiembla en usar esa información para destruirlos. La posición política de Leonardo Almaguer se tambalea tras recibir un gancho descomunal, directo al hígado, del cual difícilmente podrá recuperarse. Y no sólo él: también las fuerzas políticas que deliberadamente ignoraron el pasado del Little Mac que intentó subirse al ring con el gobernador Pablo Lemus.

Eso, sumado a la embestida perfectamente sincronizada de los aliados del mandatario estatal, confirma que las carpetotas heredadas del alfarismo no sólo siguen vivas, sino activas; que los enemigos políticos están plenamente identificados y que el Punch-Out!! al estilo Jalisco es una práctica de poder que noquea.

Porque el golpe no fue sólo contra un diputado incómodo, sino contra cualquier actor que ose salirse del guion, mientras deja al descubierto la pobreza de los criterios de selección de un partido rémora como el del Trabajo —aliado de Morena— y la fragilidad de los filtros del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco, que, según expuso en un escueto comunicado, puede incluir a quien sea en sus listas de votables porque “la legislación electoral vigente no establece como requisito de elegibilidad la presentación de una carta de no antecedentes penales para contender por una diputación local”.

Al final, el Punch-Out!! al estilo Jalisco no es un juego de destreza ni de reglas claras: es una pelea arreglada donde los expedientes sustituyen a los guantes, el árbitro mira a otro lado y la campana suena cuando el poder lo decide.

Leonardo Almaguer cayó, sí, pero no por perder el combate, sino por atreverse a subir al ring. Y el mensaje es inequívoco: en este juego el problema no es el pasado de los boxeadores, sino quién acomoda el golpe con más peso político.