...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Gustavo Petro se adelanta a Sheinbaum en Washington

Gustavo Petro le ganó a la presidenta Claudia Sheinbaum en verse las caras con Donald Trump.

Ya sea por cálculo estratégico o para no exponerla a una grosería de la que es capaz el presidente de Estados Unidos, la posposición de un encuentro dificulta el establecer una relación más productiva que la que se puede ir consolidando con llamadas telefónicas.

De todas formas, el gobierno de México trata de no contradecir a la Casa Blanca y se ha alineado en cuestiones que hasta hace algún tiempo parecerían imposibles, como la de dejar a Cuba al garete, al cancelar los envíos de petróleo y a sabiendas de que ello generará una crisis humanitaria.

Está pendiente, por supuesto, el tema de la seguridad, donde los esfuerzos no han sido apreciados, como se debiera, en parte porque Trump quiere acciones directas y detenciones de personajes que le puedan redituar en sus clientelas.

De ahí que las dificultades de amarrar una cita en Washington colocan a México en una situación de mayor riesgo del que estaba hace tan sólo unos días.

¿Por qué? Por la sencilla razón de que Colombia acaba de ganar tiempo, quizá no mucho, pero es relevante en un momento en que todo se desarrolla a gran velocidad.

El encuentro entre Petro y Trump, lejos de ser sólo anecdótico, arroja lecciones sobre cómo se pueden desarrollar las cosas en el delirante manejo de la política internacional del que hace gala el mandatario norteamericano.

Petro, por ejemplo, no tiene visa para ingresar en EU, porque se la retiraron “por acciones imprudentes e incendiarias” durante una protesta pro-Palestina en Nueva York en la que llamó a los soldados estadounidenses a desobedecer al propio Trump.

El presidente de Colombia está incluido en la Lista Clinton, que elabora el Departamento del Tesoro y en la que se incluye a personas con supuestos vínculos con el narcotráfico.

Petro un exponente de la izquierda, la ligada a causas sociales y es un exguerrillero del M-19 y con ello encarna no pocos de los demonios que pueblan las pesadillas y las furias de Trump.

Pero ahí estuvieron, en el Despacho Oval y hasta un libro recibió de regalo Petro, Trump, the art of the deal y con dedicatoria: “Eres grande”.

Y si esto le sirve a Colombia, será ganar ganar.

Gustavo Petro termina su mandato en agosto próximo y será a otro presidente colombiano a quien le toque lidiar, en lo fundamental, con los humores de Donald Trump.