Culiacán, Sin.- En agosto de 2024, antes de que iniciara la actual narcopandemia, asesinaron a 45 personas en Sinaloa, según el informe del periódico Noroeste. En Yucatán, a dos.
En septiembre de 2024, el primer mes de la actual crisis sinaloense de inseguridad, asesinaron a 144 personas.
Luego de un año de aplicación de la política de seguridad del gobierno federal y estatal, en septiembre de 2025, los homicidios dolosos fueron 146.
Las acciones de Sheinbaum-Harfuch-Rocha no han logrado volver ni al nivel de la “pax narca” y mucho menos a alcanzar la paz.
En junio del año pasado se dio el mayor número de víctimas de homicidio doloso en Sinaloa, en la historia registrada por las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que el periódico Noroeste consolidó en 241. La política gubernamental de seguridad ya llevaba nueve meses de aplicada.
La presidenta festejó sonoramente que en agosto de 2025 los asesinatos sólo fueron 131. En los meses siguientes no sucedió ninguna tendencia a la baja: en septiembre fueron 146; en octubre, 174; en noviembre, 148; en diciembre, 179, y en enero, 159.
En agosto de 2024 asesinaron a un diputado federal. Dieciséis meses después, en horario escolar, arrojaron un cadáver en el Congreso del estado, balacearon a dos diputados locales y asesinaron a un chofer; el camión, a la deriva, se fue a estrellar contra el palacio municipal. La política de seguridad no ha recuperado ni territorios, ni horarios ni límites políticos.
En 2025, la tasa de robo de vehículo por cada 100 mil habitantes en Sinaloa fue de 199; en Yucatán, de 3.
El 88.1 por ciento de los habitantes de Culiacán tiene miedo, se sienten inseguros de vivir aquí. En Mazatlán, 80.4 por ciento, según INEGI.
En septiembre de 2024, al inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, la percepción de inseguridad era de 55.7 por ciento en Culiacán y 40% en Mazatlán. Se ha deteriorado 32 y 40 puntos porcentuales, respectivamente.
De octubre de 2022 a diciembre de 2023, según Caminos y Puentes Federales (Capufe), el aforo de las casetas de Culiacán fue de 4 millones 98 mil vehículos. En el periodo similar, ya bajo la política de la presidenta, el aforo fue de 2 millones 774 mil. Los ciudadanos no han vuelto a circular en las carreteras como antes.
En diciembre de 2023, antes de iniciar la actual crisis de inseguridad, el aforo de la carretera Mazatlán-Durango fue de 424 mil 47. En diciembre de 2025, en narcopandemia, con 14 meses de aplicada la política de seguridad, fue de 362 mil 85.
Este artículo no es de opinión, es de hechos.
A muchos sinaloenses, quizás a todos los que integramos el 88 por ciento que nos sentimos inseguros, nos gustaría que estos hechos se tomen en cuenta antes de afirmar que la política de seguridad es “exitosa”, como si Sinaloa no importara y la narcopandemia que vivimos fuera un dato soslayable y no uno de los problemas centrales que el gobierno debe resolver.
