La presidenta Shienbaum obtuvo más de 30 millones de votos que no le han servido para atacar al corazón de la narcopolítica.
O esos votos -léase respaldo social- no eran suyos, o deliberadamente no quiere dar los pasos para rescatar al país de la hidra del crimen organizado.
Empieza a actuar como se debe, y frena. Tres pasos para atrás.
Se frena y retrocede porque en su partido, Morena, está el coto de la corrupción y la narcopolítica.
Sobre esa piedra está parada.
No la puede quitar. O no quiere.
Corrijo, claro que podría.
Su opción es actuar como estadista, con sus colaboradores más leales y sumar a distintas corrientes políticas, más sociedad civil, en una batalla que es por México.
Hasta donde tope.
Eso sería patriotismo. Eso sería defender al país. Rescatarlo, mejor dicho.
Rescatarlo, porque su antecesor dejó en manos de los capos del crimen la gobernabilidad de gran parte del país.
Hay que quitárselos.
Mientras no se haga cargo de esa realidad, seguiremos viendo sus pasos bamboleantes y algunos logros en la dermis del problema.
En agosto pasado la Presidencia lanzó una fuerte carga contra Adán Augusto López, que se reflejó incluso en medios de comunicación muy cercanos a Palacio Nacional.
El personaje era investigado desde 2019 por la secretaría de la Defensa, por su conexión con el cártel de La Barredora que operaba el secretario de Seguridad Pública de Tabasco en su mandato, el también morenista Hernán Bermúdez.
Quien hizo la denuncia pública contra Bermúdez fue el comandante de la zona militar, general Miguel Ángel López.
Medio año tardó la presidencia en lograr que Adán Augusto diera un paso lateral que no alcanzó para quitarlo. Dejó el liderazgo de Morena en el Senado, pero sigue siendo senador.
Conserva el fuero y va a “operar” elecciones para Morena.
En el municipio de Tequila fue detenido el alcalde morenista Diego Rivera Navarro, que trabajaba para el CJNG, y su historia reciente revela todo tipo de delitos graves, incluido el secuestro de rivales políticos al interior de Morena.
Muy bien, pero hasta ahí van a llegar. Subir la mira, como la situación lo demanda, debilitaría a Morena.
Si actúan contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, que llegó al cargo con el apoyo armado del Cártel del Pacífico, se incrimina Morena.
¿Qué campañas y precampañas financió Rocha Moya?
El golpe que se dio en Tamaulipas con la incautación de un buque cargado con más de diez millones de litros de combustible -huachicol-, fue de corta vida.
En la punta de la madeja estaban altos mandos de la Marina, sobrinos del almirante secretario en el sexenio anterior.
Hasta ahí llegó. No se siguió jalando la hebra ni llegaron otros golpes de magnitud contra ese robo al país -contrabando-.
El huachicol fiscal (contrabando de combustible) es capitaneado por funcionarios del gobierno de Morena. Y también por miembros de las Fuerzas Armadas, que el gobierno anterior le entregó los puertos y las aduanas.
Así es que la presidenta no está “atada” por su antecesor y la camarilla delictiva que es Morena.
Sheinbaum está cercada, que es diferente.
Puede, si se decide, romper el cerco. A riesgo, sí, de jugarse la permanencia en el cargo.
