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Cuba y El Foro de Sao Paulo

En 1990, ante la caída del Muro de Berlín, Fidel Castro y Lula da Silva convocan al Foro de Sao Paulo (Foro) con la finalidad de agrupar y promover a la izquierda latinoamericana. Ya desde entonces Castro lo tenía claro, sin el apoyo económico del bloque soviético, Cuba no podría sobrevivir. O al menos no como estaba acostumbrada a vivir la dictadura castrista:  importando dadivas y exportando “su revolución”.

A pesar del gran éxito político del populismo de izquierda en AL en las próximas décadas, el declive de Cuba era ya irremediable. Hoy roza en la tragedia.

El Foro tuvo su máxima expresión en la reunión conocida como el “Grupo de Puebla”, en 2019, donde emerge el liderazgo de AMLO y la presencia de Morena como partido político dominante en el Foro.

En aquel momento AL estaba dominada por líderes carismáticos de izquierda: Hugo Chávez, López Obrador, Evo Morales, Daniel Ortega, Ollanta Humada, Mario Funes, Néstor Kirchner, Díaz-Canel y otros actores menores.

Fidel ya había muerto y todos se peleaban por su relevo y entre todos ellos destacaban López Obrador y Hugo Chávez.

¿Qué queda de ese poderoso frente de izquierda? Prácticamente nada. Hoy, en la mayoría de los países del Foro emergen gobiernos de centroderecha o derecha extrema. Los restantes países “progresistas”: Venezuela, Colombia y México están sometidos a la voluntad de Donald Trump.

¿Y a Cuba qué le queda hoy? Además de un discurso absurdo de su supuesta “dignidad”, no le queda nada más que miseria y abandono; esa es la herencia de la Revolución Cubana. La nada.

Hace pocos años conocí finalmente Cuba y no vi ningún rastro de esa dignidad propagandística. Ni el autoritarismo absoluto, ni la pobreza, ni las ciudades arrasadas por el abandono, ni la falta de alimentos o servicios de cualquier tipo tienen que ver con la dignidad. En cualquier caso, tienen que ver con la vergüenza de más de 60 años de mentiras y represión al menor reclamo de libertad.

Cayó la URSS, cayó el Muro de Berlín, cayó Pinochet, cayó el franquismo, cayó el PRI y también caerán el castrismo y una de las dictaduras más represivas de la historia contemporánea.

Lo que Cuba necesita, desesperadamente, es que el final del dictador Díaz-Canel y sus cómplices criminales sea lo más rápido posible. Hasta el final, estos sátrapas van a arrastrar al pueblo cubano a un sufrimiento extremo.

La solidaridad del gobierno mexicano tiene que ser con los cubanos, no con su régimen dictatorial. Son ya más de seis décadas de complicidad injustificable. El gobierno mexicano tiene la oportunidad de hacer lo correcto y no darle, una vez más, la espalda al pueblo cubano.

 

Pancho Graue